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10 Razones para el “Me visto y me voy”

Tanto manual de mierda que existe para conseguir un hombre en tanto o cuanto tiempo, para conseguir marido, para encontrar pololo, o para mantenerlo. Pero yo me pregunto ¿cómo es que nadie ha hecho un manual para darte cuenta que es hora de mandarlo a cagar?

¿Para qué perder el tiempo si puedes mandarlo pa su casa y enfocarte en uno mejor? No se quede usted con el equivocado y descubra aquí  al menos 10 indicadores de PLR que deberían aparecer dentro del primer mes:

1. Usa Slips: seamos honestas, el chileno medio no tiene el cuerpo de los modelos de Calvin Klein y se nota; y a ellos es a los únicos que les permitimos el exabrupto de usar el clásico slip. Si, el slip, ese que les compraba su mami –y que a algunos, se los sigue comprando- y que te muestra un cuadro poco sentador del clásico chileno standard carente de culo y con pelos en las piernas que parten en la ingle. Sírvase por favor usar bóxers o de esos shortcitos tan lindos y estilosos que le mantienen la frutera apretujada como a ud le gusta, pero que gracias a la Pacha Mama, no cometen la aberración de cunetearse.  ¿Y el slip blanco? No weón, el slip blanco no tiene perdón de dios, sin clemencia ni piedad.

2. Te dice Reina: no me vengan con huevadas, que cuando él te dice Reina o peor aún Yeina, se nos retuerce la guata y se nos encrispa la espalda. Una cosa es que te lo digan de broma en tono lúdico, pero hemos conocido a quienes lo dicen en serio y creen es un gesto de cariño. A ellos, pobrecitos que no saben lo que dicen, les informamos que no es gesto de cariño si no de flaitismo. Puerta con ese animal, porque es posible que en cualquier momento te salga con un “gánate ahí” o un “hácete pa acá” y ahí si que nos vamos a las manos.

3. Se mete en tu plato: mi plato de comida es mío, ¿estamos? Si hay algo insoportable, es que un weón se meta a picotearte el plato sin pedir ni permiso, el compartir la comida es un derecho adquirido y se gana junto con otros derechos como los de exclusividad y el derecho a ser paño de lágrimas; y aunque estés pagando por ese plato que me estoy comiendo, si te metes en él sin mi consentimiento, no saldrás ileso.

4. Habla como guagua: “hola pdezioza, cómo tá? Me echa de menozzz mi guagüita yinda? Los pelmazos que te hablan como guagua; o tienen temas sumamente no resueltos con sus madres o bien tienen tendencia a la pedofilia. Es que nadie puede querer tirarse a alguien que te habla como guagua. Este es un tema no menor, es una actitud que causa real repulsión y hace que un hombre que parecía impecable, sea considerado despreciable en cuestión de minutos. Y como diría el siempre sabio de mi padre, hay que mandarlo a llorar a la casucha del perro.

5. Chupeteo auricular: oh my fucking God… la lengua en la oreja es un mito horroroso y creo que las películas porno son una de las más grandes responsables de que los hombres crean que pueden excitarnos metiendo sus húmedas y jugosas lenguas en nuestras orejas. La baba en el oído es una de las sensaciones menos agradables del universo, porque no sólo involucra la ligosidad propia de la saliva, sino que además, como es el oído, hay un tema de sonoridad poco grato, es un chupeteo grosero y aumentado de forma exponencial que puede resultar perturbador para muchas. No al chupeteo auricular.

6. Cogote musculoso: ¿cómo se consigue eso? Simple, el forcejeo entre su mano en tu cabeza para que le hagas sexo oral y tus ganas de levantar tu cabeza de entre sus piernas, genera lo que he denominado como el “síndrome del cogote musculoso”. Es que el blow job es un regalo, una ofrenda de paz y por último también una buena y efectiva disculpa; pero debe ser de mutuo propio y no porque la mano de él tenga más fuerza que tu cuello y debas sucumbir al mamón obligado. Caballero, haga la pega como corresponde y sin duda una bajará llena de iniciativa; y deje los gallitos para sus noches de club de Tobby.

7. La del flojo: ese que siempre quiere ir abajo y que le hagas toda la pega. Ese que se echa pa atrás y espera que seas sumamente proactiva mientras el cruza los brazos tras la almohada y da instrucciones cuan jefe de obras, que no levanta ni un puto ladrillo y no se cansa de dirigir a los obreros.

8. Las garras: es sabido que me gustan los hombres con rasgos animaloides, pero las uñas largas son un problema estructural; ya sea en manos o patas, la uña que ha crecido lo suficiente como para mostrar el arco blanco por sobre el dedo es un pecado capital. Además que el hombre de uñas largas me da miedito a la hora de meter las manos en lugares de poca luz! Y si decide cortárselas frente a ti, la PLR va doble!

9. Come como pajarito: no confío en los hombres que comen poco o hacen dieta; la voracidad con la comida, al menos para mi, tiene directa relación con la voracidad por otras cosas… you know what I mean. Un hombre que come menos que yo me parece lo peor de matapasiones, y si quiero ponerme su ropa y no me entra, hasta aquí no más llegamos mijo.

10. El metrosexual: un hombre que tiene más cremas que yo, se preocupa por el shampoo que hay en el baño o se demora más que yo en la ducha, no tiene posibilidad alguna.  Así tampoco el que combina mejor la ropa o tiene más cinturones que calzoncillos. Y respecto de los calzoncillos, por favor no me muestren aquellos con “chantás de camión”, gracias por su consideración.

Deja aquí tu mejor razón para el «me visto y me voy» y gana espectaculares regalos gentileza de LifeStyles!!!!

Tienes hasta el miércoles 27 de abril para contarnos lo que te mata las pasiones y llevarte flor de kit para pecar sin culpa!