Mi experiencia, Relaciones, Sexo

La meada territorial

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Con la siguiente columna, no pretendo representar a nadie, ni ser la voz de las mujeres, solo relataré lo que me concierne, y si eso le hace sentido a alguna mina, pues bien.

Partamos por establecer que: Soy una mujer muy animal. Soy una mujer muy macho. Soy una mujer que sabe distinguir entre aquellos con los que se pega un polvo y aquellos con los que establece vínculos emocionales; que no necesariamente se convierten en relaciones.

Dicho esto, es que sostengo que esos vínculos se sostienen más allá del polvo, y son hombres con los que puedes sentirte atada más allá de la presencia, de la sexualidad, de la amistad, de la conversación; y son hombres que serán siempre tuyos, más allá de quién sea la que se los tira de turno.

Y claro está, que este vínculo puede ser unilateral. Algo de psicopatía hay en la meada territorial. Pero es que amores sin psicopatías, pues no valen la pena.

La meada territorial, es esa advertencia que le haces a tus cercanas, a tus amigas del círculo de hierro; en que estableces que a ese hombre no se lo tira otra ni por travesura. Esa meada territorial implica causal de eliminación por traición. Y por eso mismo, no se mea a cualquiera. Y por eso mismo, esa meada se avisa para que ninguna pueda decir que no sabía, y por sobre todo, esa meada se pregunta. Cuando la amiga es de verdad hace la pregunta de rigor: “¿a ese weón lo tenís meado?”. Si la respuesta es si, la retirada se hace de forma instantánea, no se piden explicaciones y se cierra todo proceso de flirteo, calentada de sopa y conductas maraquísticas asociadas.

Cuando la respuesta es no, la interesada prosigue y se peina el plumaje, saca sus mejores lentejuelas y procede. Claro está, que después es posible que se comente, se rankée y hasta incluso se recomiende. Y demás está decir, que el polvo recomendado por una amiga que sabe lo que te gusta, es siempre una gran carta bajo la manga, una se va a la segura y le agradece eternamente el dato. Una amiga con buenos datos, es dos veces amiga.

Y el meado será siempre un hombre especial. No necesariamente el con la herramienta más grande, ni el que mejor te lo puso en tu conocimiento; por lo general puede estar sujeto a un polvo con contenido, a un amor platónico, a alguien a quién nunca lograste superar… No se suban por el chorro los ilusos, creyendo que cualquier mina con la que tiraron, o hasta sus ex pololas los tienen meados, no poh cabros, no todos son dignos de mearse, si fuera así nadie podría comerse a nadie y sería terrible andar a la mala eternamente. Porque las mujeres hechas y derechas, a diferencia de las pendejas maracas caprichosas, elegimos con pinzas a quién meamos. Los meados son pocos, pero buenos. Y por sobretodo, se respetan.

Eso de no mirarle el mino a la mina de al lado, o que el mino comprometido es asexuado, son puras weás; lo único que vale, es el respeto al meado; por que lo mea tu amiga. Las conocidas, de verdad, no nos importan un carajo, que vean ellas cómo se las arreglan. Seamos honestas.