Poesía

Mujer traicionera y profana,

esclava de la carne y el adulterio

pon tu cuerpo sobre el mío y gime…

Luchas contra tus propios latidos

que te murmuran al oído en un canto de posesión,

siempre me has pertenecido, siempre lo harás,

cierra la boca y siente…

En el cielo o el infierno

junto al insoportable calor del fuego y el hedor del azufre,

allí seguirás siendo mía y

la sangre de tus venas clamará mi nombre.

Con saliva de otras bocas te presentas ante mí.

mujer traicionera y profana,

salivas agrias y añejas

con el sabor de la promiscuidad latente

y un par de sábanas negras que bailan ardientes.