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Barbas, chascas y maquillaje debieran ser derechos humanos

 Tan OCDE que se creen, pero a la hora de los quiubos volvemos a ser la vieja de barrio que mira por la ventana pa cachar a qué hora y con quién llegan los vecinos.

Yo me pregunto, ¿de verdad somos ese país donde es tema que un diputado llegue sin corbata al parlamento? ¿En serio queremos evaluar el desempeño de un profesional desde su cara afeitada o juzgar las capacidades de una mujer por andar debidamente maquillada? Yo, de verdad y desde mi más profunda ingenuidad, quisiera creer que no.

Cada vez que una empresa sugiere a sus empleados deshacerse de su vello facial, muere una foca bebé. Y cada vez que alguien vincula apariencia profesional con productos de belleza y maquillaje, se derrite un glaciar.

Uno puede entender que el diputado Ignacio Urrutia (UDI) haya criticado al ex líder estudiantil y nuevo miembro del parlamento Gabriel Boric por tener el descaro y desfachatez de ir sin corbata a sesionar, claro, se entiende, porque cuando un político como él no puede ocultar su enojo al ver a este pendejo, roto picante y chascón de Magallanes meterse en su terreno,  no le queda otra que tratar de hacerle una zancadilla desde la más grande de las roterías, la crítica a su apariencia, porque a sus ideas ya no tiene como cresta hacerles bullying. Lo lindo, es que el Gabo no lo pescó ni lo pescará: “Es un mecanismo de la elite para alejarse y diferenciarse del bajo pueblo. La verdad es que para mí eso no tiene mayor sentido” agregando que “Me importa bien poco cómo me juzguen por mi pinta”, declaró a Radio Bio Bio. Gande perro, para huevadas tenemos el colegio.

Y es que la chasca, las barbas y el maquillaje debieran ser considerados derechos humanos, y la pinta de las personas debería ser considerada una manifestación personal que revela nuestra personalidad, y no un arma de control de masas. Nadie trabaja mejor o peor por andar con la cara lavada, o con las patillas largas. El día en que aprendamos a valorar a la gente por la calidad de su trabajo y no por parecer la mujer del César, vamos no sólo a ser más libres, si no también más felices y productivos.

Estando en Holanda, un país con índices hermosos de calidad de vida y desarrollo económico, me asombró ver mujeres con dreadlocks morados como ejecutivas de banco combinando el traje dos piezas con cabelleras  de arco iris, imagínense eso en Chile, donde se rumorea que en el Banco Chile dentro de los requisitos para postular estarían los visos dorados…. Vi hombres con chalas vendiendo tickets de tren, galanes en guayabera y maletín, eternas trenzas jamaicanas que atendían perfectamente en las oficinas públicas…. Quizás eso nos falta, ni su calidad de vida ni sus beneficios sociales, partamos porque lo que nos falta es su espíritu cosmopolita e intercultural, que no asume que quien es distinto es malo, y que les ha enseñado a no uniformar a los seres humanos, porque no es necesario hacerlo y porque en abrazar la diversidad está el secreto de la verdadera felicidad.

amsterdam

Mientras nosotros en el cambio de mando del gobierno veíamos a las funcionarias de Carabineros perfectas en la televisión, con sus tomatitos perfectos, sus labios carmesí perfectos, sus máscaras de pestañas perfectas y el perfecto rubor en las mejillas; muchas las aplaudían diciendo que pucha que son regias las pacas, que gusto que da verlas tan ordenaditas e impolutas, tan de caja de Barbie…. Yo me preguntaba por qué ellas debían estar obligadas a maquillarse como parte de su uniforme, qué pasa si alguna de ellas no le gustaba maquillarse? Por qué estaba obligada a hacerlo y con reglas de manual de presentación personal?

Entonces los fachos de siempre me mandaron a la hoguera, “el maquillaje es parte del ser mujer” me dijo muy convencida. Asumo cuando escucho eso, que como yo no me maquillo por la vida, debo ser un poco hombre o peor aún, una lesbiana de clóset. Pero no, déjenme decirles que soy bien mujercita, pero no me gusta maquillarme, ni los tacos ni las carteras de marca. Y aunque no lo crean, ovulo como cualquier mujer. Y si no ovulara, seguiría siendo igual de mujer. No sé si me entienden.

Otros, los mediocres de siempre, me dijeron entonces el argumento que yo estaba esperando: “ellas entraron a la institución sabiendo que esa es parte de la norma, y que deben seguir las reglas” ahhhhh esa gente es la que hace de este país lo que es, porque asumen que porque hay una regla debemos asumirla callados y con la cara llena de risa, y que el espacio para cuestionarla no existe.

Y por supuesto salieron los Jorges González del 2014 preguntando por qué mejor no me voy del país. Y les respondo fuerte y claro: Chile es mi país, y mi deber como ciudadana responsable es hacerlo el mejor país posible aunque a ellos les moleste desafiaré a las autoridades con parlamentarios como Boric que creen que esas reglas de protocolo de mierda no hacen más que reprimir nuestras propias expresiones corporales y personales, y pese a que jamás seré paca, me encantaría que ellas pudieran elegir si ponerse maquillaje o no, y que los pacos si quisieran pudieran dejarse la barba. Hoy hay pacos gordos, que supongo a la hora de perseguir delincuentes es bastante más importante que tener o no un mostacho, y ahí están.  Gordos que no pueden correr, pero muy bien afeitados. Al menos si ese mismo paco gordo se dejara barba…. Yo me lo jotearía. Les dejo la inquietud.