#AntiModa, Farándula

Camino a la Red Carpet, bitácora de una chica cualquiera. Capítulo TRES

Estábamos listas, maquilladas, peinadas, vestidos puestos; muy emperifolladas. Llamé entonces a mi taxista amigo, porque Ale y yo íbamos a pata, habíamos dejado los autos en manos de nuestros galanes para que fueran a buscarnos más tarde. El taxi llegó.

Bajamos de mi departamento y nos asomamos a la calle; la verdad, la verdad, la verdad fue muy ridículo, era temprano, 19:30, no oscurecía aun y nosotras muy de tacones y pelos con laca paradas en la vereda, sin duda que más de alguien pasó por el lado y pensó en preguntar la tarifa del trío.

Una vez arriba del taxi emprendimos rumbo al Movistar Arena, como siempre muy pitucas nosotras llegando en taxi, pero lo peor de todo era que al subirnos cachamos que no llevábamos las invitaciones! Y bueno, desde el interior de nuestra versión flaite de la carroza de calabaza convencíamos al joven guardia de que de verdad estábamos invitadas; “Señor, llevamos aquí a una de las nominadas”, “¿usted cree que nos habríamos disfrazado así si no nos hubieran invitado?” decíamos penosamente mientras el joven se divertía con nuestra miseria. El taxista no podía creer lo que veía y las carcajadas dentro del auto presagiaban al menos un buen recuerdo de ese momento.

transparenciaHabía que pasar a la recepción, mucho joven terneado, mucha chiquilla con pinta de matrimonio y varias otras cercanas a los treinta que no entendieron que no iban a una graduación de cuarto medio; todas incómodas, todas entrando la guata; pero sacando todo el glamour que sus cuerpos inexpertos les permitían.

Cual sería mi sorpresa al darme cuenta de que después de todo lo que yo me había preocupado de no cagarla con el vestuario, había una weona en calzones… y yo perdiendo el tiempo probándome ropa cuando habían otras felices de llegar en pelota.

Lo primero fue tomar unas copas y tratar de encontrar caras amigas, de conocidos estaba lleno, pero las caras amigas son las que permiten pelar a discreción. Saludar a un montón de weones sin ganas, todo el mundo más preocupado de tomarse selfies que de preguntar dónde estaba la comida… weona, solo habían copetes y yo no veía la comida en ninguna parte, pa mi esa weá era grave.

Me reencontré con Lindorfo después de mucho tiempo y nos caímos igual de bien, conocí a Nacho Pop que fue ridículo y simpático, me topé con Andro Vukovic, mi compañero de libretos y comediante emergente, que ese día lucía radiante, alternativo, con new look capilar; la verdad nunca lo había visto vestido de manera que no me diera material para bullying, fue una revelación adorable.

A lo lejos se veían cámaras de programas de farándula, huíamos.

FB_IMG_1449981680036Llegó la hora de pasar por el primer escrutinio; una mini alfombra roja en el patio donde estaban los gráficos tomando fotos a los looks; nos pusieron en fila como camino al patíbulo, éramos las tres hermanitas pinganillas y junto a nosotras estaban Lucía López, Vanessa Miller, Peka Parra y Carola Paulsen, al menos un grupo de weonas buenas pal hueveo, que no se lo tomaban muy en serio y que éramos capaces de cagarnos de la risa en el proceso, para varias era su primera vez y Lucía López daba la instrucción más importante de la noche: “Dejen espacio entre una y otra, espacio para caminar y para fotografías” y nosotras la escuchábamos atentas.

Estando en la recepción nos enteramos que nuestra Ale Valle no ganaría en su categoría, entonces la consigna fue: “hueviemos, ya no hay nada que perder” ajajajaja.

Nos dieron el vamos, Pilar, Ale y yo íbamos juntas, la verdad ninguna muy diva que le preocupara dejar espacio, la verdad es que con Pili nos sentíamos las escoltas de Alejandra, las doñas nadie que pechaban fama y gloria de la nominada, mientras posábamos para los gráficos y tirábamos talla tras talla, como las desconocidas que éramos, yo solo pensaba: “dios, que estos culiaos no me agarren un perfil donde se vea tanta guata… las tetas, que no se me salgan…. Mierda los tacos…” Y por fuera ellos solo veían que yo jugueteaba con mi bolso de mano y lo hacía lucir soberbio en combinación con mis uñas, porque al final, la weá es una cuestión de actitud.

La diva duró hasta que me di cuenta Screenshot_2015-12-13-00-43-18que había un gráfico comiendo pizza, conchesumadre!!!! Yo cagada de hambre, el coctel de puro copete y ese puto gráfico tenía un pedazo de pizza en la boca! Era un canal de esos de regiones, como por arte de psicomagia el señor del micrófono me llamaba a hablarle a su cámara, fui, obvio mi misión era la pizza! Me comenzó a entrevistar y yo no cachaba nada, solo veía la pizza y le dije al cámara: “compartamos?” y ahí estaba yo, dando una entrevista a un medio del norte con un pedazo de pizza atravesao en el hocico, la diva se fue a la mierda y la verdadera RUFFINELLI salió a la luz; menos mal que esas imágenes nunca las verán quienes me ayudaron a disfrazarme de mujer glamorosa y quedarán para siempre entre los baúles de la TV regional.

Y logré mi objetivo; pasar desapercibida, en Glamorama solo nos hueviaron con la serie “Girls” de Lena Dunham, cuando podrían haberme pedido el vestido para ir a comprar sandías a Paine, viniendo de ellos, lo considero un halago!

Ale como una campeona dando entrevistas, comentando su atuendo, hablando de la nominación; Pili y yo escoltándola tras cada cuña, la verdad es que nosotras no le interesábamos a nadie, los ojos estaban puestos en los rostros; y nosotras no representábamos nada; lo bueno de saberlo es que la próxima alfombra roja no necesitará tanto hueveo previo, si aves que nadie va a mirarte, tienes el sum poder de pasártela por la raja. En ese momento se me acerca Carola Paulsen y nos dice: “Por qué xuxa nadie quiere preguntarme por mi vestido si es la raja de lindo” ajajajajaja ahí caché que ella aun no caía en cuenta de mi revelación, no quise estropearle el momento diciéndole que al igual que nosotras, ella no era nadie para ese mundillo de la moda. Menos mal, yo hallo.

Salimos del área de gráficos y cachamos que se venía la alfombra roja más larga de Latinoamérica; pero para llegar a ella era necesario pasar por una bajada eterna y muy empinada; las entaconadas mujeres sufrieron y tardaron un montón en bajar; mi superhéroe de mi misma se sacó los tacos, bajó a pata pelá y volvió a ponerse los tacos al llegar a destino; me aplaudí sola; mi pragmatismo era más grande que mi pudor o mi vanidad. Punto pa mi!

amigasLlegó la hora de pasar por la red carpet, con la Ale teníamos una gran idea: “Vamos a salir las dos de la mano, así si una de las dos se cae, la otra weona la agarra, o por último nos caemos juntas y si vamos a pasar una plancha televisada al menos que sea juntas y cagadas de risa. Hecho”. Miramos el pasillo alfombrado y dimos el primer paso, en mi puta vida había entrado tanto la guata, si nos caíamos sería por asfixia. Y así fue como salimos de la mano para darnos seguridad de no sacarnos la xuxa y también el momento en que hubo gente que pensó que éramos pareja ajajajaj lo lindo de la diversidad! Una seguidora en tuiter me contó que su mamá le había preguntado si Ale y yo éramos pololas; igual lindo creo yo. Que viva el amor!

Ahí estábamos nosotras, con Pilar cagadas de la risa esperando de tanto en tanto a Alejandra, que por supuesto era muy cotizada por el público y la llamaban a sacarse selfies con el público cada tres pasos; a nosotras no, teníamos tiempo para hueviar, sapear al resto y tomarnos fotos entre nosotras, paaaaavre hueonas desconocidas, pero puta que nos reímos.

20151211_213357Hasta que de pronto cuando ya finalizaba la alfombra escucho que un grupo grita mi nombre y me llama a una foto; conchatumadre, ahí había gente que sí sabía quién era!!!!! Por supuesto corrí a ellos, nos tomamos la selfie de rigor y les agradecí la buena onda de saber quién era; era el momento rockstar, junto a ellos se unía otro grupo que me saludaba y me deseaba lo mejor; ya weón, la emperifollá no había sido en vano ajajajajajaja puta que nos reimos!

  • weones, ustedes son los únicos que saben quién xuxa soy!
  • Si weona, ¡y te amamos!

Con ese pequeño tufo a triunfo de la vanidad pública, terminé mi paso por la inquisición de la moda airosa, divertida. Tanto así, que me importó todo un pico y decidí hacer un gesto de humildad y hacer reconcimiento a los viejos cracks, y solo me tomé fotos en la alfombra roja con viejas cabronas ídolas; así fue como  le hice la selfie a la tía Yolanda Sultana, a Mary Rose McGill, a Naná, la abuelita de Master Chef, y al Puma, que también tiene peinado de vieja culiá, y es el super crack de todos los tiempos. Hay que aprender de los ya pasaron ahí, muchas veces, y que por sobre todo, todo les importa un soberano pico.

FIN DEL CUENTO DE HADAS

PD1: Había comida, pero estaba en otro lado y nunca la ví.

PD2: Los realmente famosos se esconden hasta el final, los weones que no le hemos ganado a nadie se andan paseando cachando el mote.

PD3: Me dijeron que pedir uno la selfie era flayte, que te la tienen que pedir. Pero weona, el día de la corneta el Puma me iba a pedir una foto, Mary Rose menos, la Tía Yoli con cuea se puede la raja y la Naná no tenía puta idea de lo que estaba pasando a su alrededor; cuando yo esté así de cagá, feliz dejaré que las jovencitas entusiastas me vengan a pedir selfies. ¡Vengan cabras, vengan!

Lee los capítulos anteriores en

Camino a la Red Carpet, bitácora de una chica cualquiera. Capítulo UNO

Camino a la Red Carpet, bitácora de una chica cualquiera. Capítulo DOS