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CUMBIA LAIS: Pachanga de la cota 1000

 

Es innegable que la cumbia a través de los años ha traspasado todo tipo de barreras, fronteras entre países y hasta clases sociales; y sabemos que al menos en Chile, sin importar de dónde vengan los novios, en el matri se baila cumbia.

Pero claro, hay palabras, tonos, acentos o pronunciaciones que el mundo lais no comparte; y por supuesto temáticas que el mundo cuico no reconoce como propias; no solo en chile, si no en toda latinoamérica. El mundo cheto se cansó de vacilar con canciones de origen flayte y tomó la decisión de crear sus propias cumbias. Cumbialais, cumbia cuica, cumbia cheta, cumbia fresa…. Usted dígale como quiera, pero es la misma cumbia de barrios acomodados que comienza a proliferar en nuestra américa latina. Una cumbia rubia que no ha sido escrita sobre multicanchas de tierra. Hablamos de Agapornis, Rombai o Marama; que en Argentina y Uruguay la están rompiendo y en Chile ya han conquistado su propio terreno.

La escucho y me cago de risa, me caen bien, son livianitos, líricamente inofensivos y se han preocupado de poner a niñas muy muy muy cuicas como vocalistas; de pelos dorados naturales, ojalá con el labio superior recogido mostrando sus grandes paletas de cuica pura sangre, con verdaderas caritas de asco al pico. Hermosas y delicadas bellezas occidentales como exponentes de la cumbia Opus, para poder bailar sin culpa, sin videos con ostentación de tetas ni enormes uñas coloreadas, sin glitter, sin tacones con plataforma ni falditas vueludas; esas niñas podrían ir a misa temprano y dar un concierto a la horita de almuerzo sin drama alguno.

No sólo no hay ostentación de teta ni de bíceps, ni cuerpos brillantes ni letras populares; tampoco hay ostentación de millones, porque a diferencia de los “picantes regetoneros”, estos no salieron del barrio y la hicieron, estos son chicos que han tenido acceso a mucho desde siempre, por lo tanto no es su foco demostrar lo que tienen o lo que han alcanzado; ni les parece extraño tenerlo, porque en su mundo cuico, todos siempre lo han tenido, y para los verdaderos cuicos de tradición, eso de andar mostrando la plata es de rotos.

Veo sus videos y es precioso, ni siquiera se dan la paja de buscar locaciones, porque los graban en lo que pareciera ser el patio de sus casas! Claro, como son familias de lucas, son patios hermosos, con piscinas, con terrazas preciosas, y son de ellos! Es la misma piscina donde el pituco aprendió a nadar, la misma piscina donde la nanita le traía la leche con plátano en la tarde!

Y en otros se les ve haciendo el video en unas lanchas en el lago…. Me imagino que se han grabado en una especie de “Laguna de Aculeo uruguaya”, en la lancha del papá! Porque eso es su vida normal, su vida cotidiana, no le están demostrando nada a nadie, si nos fijamos con atención, hasta podremos ver una figurita de Escrivá de Balaguer colgada en el retrovisor de la lancha!

Y eso les da una naturalidad muy pintoresca, un simplemente ser, y no un querer ser, porque simplemente son y no les interesa parecer algo distinto, es más; están muy orgullosos de lo que son: criaturas que para nuestra cultura son bellos y privilegiados, y ahora más encima entretenidos.

Y sabes que es una verdadera lais la que canta cuando te das cuenta que mientras baila se le pega el pelito al labio, porque ella tiene el verdadero pelo finito de la cuica que se precia, ese que con la más mínima brisa se pegotea en su brillito labial…. No como la “rota cumbiera” de pelaje grueso y pesado, que aunque se lo tiña de rubio platinado, la flayte no logra el pelito pegado en la boca aunque lo recargue de labial colorado, el pelaje punga la delata.

Escuché varias canciones, están cuidadas, no hay machismo ni minas que desquician a varones, ni despecho ni venganza; la cumbia lais es un retrato de su querer ser familia perfecta en clave de fonda. Primeros amores ingenuos, aventurillas de verano, mucha playa, mucho entusiasmo y felicidad… y bueno… para escuchar sus dramas ya tenemos a Keko Yunge.