Periodismo y Ciudadanía, política

El calvario del candidato, el via crucis de la campaña

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Weón, llevamos centurias burlándonos del trabajo político, de lo inútil de su gestión, que los parlamentarios no van a las sesiones en el Congreso, que los presidentes solo hacen como que te escuchan en tiempo de elecciones, que nadie cumple lo que promete, que son todos ladrones, todos corruptos, todos narcos.

Creo que es hora de reivindicar la tarea y hacer una sumatoria de todas aquellas vejaciones por las que pasan estos weones al presentarse a un cargo de elección popular, porque está claro que ganan mucha plata, pero esa weá no es gratis, para llegar a ese cargo han necesitado algo más que el perverso binominal y la estupidez irresoluta del pueblo chileno. Para estar allí, han sido capaces de bancarse una serie de humillaciones fatales que me gustaría tuviéramos en cuenta:

puerta a puertaEl puerta a puerta: conchatumadre, el puerta a puerta es la forma en que los candidatos comienzan a pagar en cuotas la expiación de sus culpas. Ir de barrio en barrio entrando a tomar once con las viejas de la junta de vecinos, la familia de la señora Juanita, la historia de vida de la shilena esforzada y la alumna ejemplar del liceo público son la lata de mierda más mierda de la historia, y estos huevones se han especializado en tocar el timbre, en armar desayunos mula con jugo Yuz de durazno y galletas sin marca. Pa esa weá, hay que tener agallas y levantarse a las 5am todos los días.

bush-babyLa guagua en brazos: esta es una práctica que siempre me ha parecido el símbolo de patetiquismo político, van caminando por la población y sas! Aparece una vieja con una guagua, y el candidato en su profunda sensibilidad no haya ná mejor que agarrar la guagua en brazos, alzarla como el Rey León, como si tuviera el futuro del país en sus manos, y como si fuera poco, besuquearla. Sin importar las babas, los reflujos recién emitidos, el olor a caca del pañal. ¿En qué xuxa piensan esas madres que le pasan la guagua al candidato? Y peor aún, cuando ven la guagua, la quieren agarrar pa la foto, y la mamá no se las pasa ajajajaj o la guagua en brazos se les pone a llorar! Eso es una humillación aún más fuerte, ningún candidato vuelve a su comando con la misma fuerza si le llora la guagua en los brazos, y los asesores lo saben.

viejasEl besuqueo de viejas: a este lo he llamado el “síndrome de Enrique Maluenda”, esa weá que les da por besuquear viejas mientras caminan, y les van sacando fotos con una Polaroid pa que la vieja se lleve de recuerdo la foto con la agarrá de culo al candidato, como si fuera un rockstar de la villa. Esas viejas arrugadas y chasconas, esas a las que ves que les tiembla la placa de dientes al ver llegar a su candidato, porque esas viejas sabemos, hacen pipí en polvo a estas alturas, pero cuando llegan los candidatos a prometer dignididad y jubilaciones decentes, sabemos que esas viejas vuelven a humedecer sus Mimosa, y regresan a sus casas oliendo a meado de gato. Y cuándo la veterana no quiere ser besuqueada por el candidato? Puta la weá, otra vez la moral se nos va en caída libre, y el asesor vamos tratando de subir el ánimo.

La jubilada con tiempo: este es un espécimen que nunca sale en las noticias, la vieja que ha vivido una vida de mierda, y ahora que tiene tiempo y nada que perder, entonces se las arregla para estar en todas las apariciones de todos los candidatos y enrostrarles que no han hecho niuna weá en años, que son todos unos corruptos y que en este país en los últimos 50 años no ha pasado nada que los haga tener una mejor vida. Esa vieja está enojada, ha estudiado a cada candidato, ha revisado sus propuestas y tiene como rebatirles cada frase, pero lo peor de todo, les caga la agenda y los hace llegar atrasados al punto de prensa siguiente. Obvio, los weones no pueden mandarla a la xuxa por latera, y tienen que hacer como que empatizan con ella pa no cagarla. Y los asesores, vamos reacomodando los horarios pa que la agenda cuadre.

La pareja de profes furibundos: estos tampoco salen en las noticias, pero los hay en todas las campañas. Esa pareja de profes, el matrimonio perfecto y revolucionario que cree en la educación pública y que están convencidos de que nada de lo que se promete se cumple y que nada de lo que se cumple, sirve. Lo rebaten todo, los discuten todo, odian el establishment y cada candidato se convierte en el espantapájaros de turno. Cada comuna tiene al menos una de estas parejas de superhéroes educacionales dispuestos a dar la vida por recuperar la educación pública y hacerla de calidad de una vez por todas, y no hay candidato que tenga respuesta para ellos, no hay programa de gobierno capaz de satisfacerlos, ni siquiera de darles esperanza, y cada candidato mendiga en silencio y desde sus ojos de gato con botas, que no los insulten en cámara, que les permitan salir del paso y caminar airosos con la frente en alto mientras los reporteros se soban los bigotes.

companeritoEl compañerito de piedra: para mí, esta es la peor de todas, y es que la política tiene esa particularidad de mierda, de necesitar unirte con tus enemigos para lograr una meta común, y esa weá debe ser bien terrible de aguantar. En algún momento de los 90 en Europa, lesbianas, feministas radicales y partidos políticos conservadores se unieron por la abolición de la prostitución, hace poco vimos en Chile como Renovación Nacional y la Concertación hacían un pacto para eliminar el sistema binominal a escondidas del Gobierno y la UDI; vimos a Camila Vallejo acoplarse a las filas de Michelle Bachelet y a MEO en las últimas elecciones presidenciales comentar que votaría por Frei. Shit happens, and most often in politics.

Habiendo expuesto los 6 puntos anteriores, estaciones inequívocas del via crucis que significa estar en campaña; me atrevería a decir que no soy capaz de resistir una campaña política en el cuerpo, así que váyanse olvidando de mi carrera hacia La Moneda, por suculentas que se vean las remuneraciones; mejor seguiré escribiendo columnas intrascendentes y orando para que nuestros distinguidos políticos, sean capaces de no morir en el intento.