LUN, Redes Sociales, Sexo

El que no lo celebra, es porque no lo ha probado

Las redes sociales hoy, te abren un universo de gente mucho más amplio que las jornadas de bares, gimnasios, cumpleaños de amigos, de salidas a trotar o a pasear al perro; lugares comúnmente usados para encontrar  victimas para amores casuales, de esos que, como vienen se van.

Gracias a la maravilla tecnológica, espacios como Twitter o Facebook, combinados con plataformas como Whatsapp o Viber, pueden ser una combinación irresistible para quienes aprecian eso que los entendidos llaman “sexo casual”, y que los no entendidos, pero aficionados a la práctica, llamamos “un polvito y gracias”. Y digo gracias, porque claro, lo cortés no quita lo caliente.

Un par de menciones en Twitter, un diálogo moderado público; es seguido de algunos mensajes en doble sentido y ¡paf! Ya sabes que lo que buscan es exactamente lo mismo. “¿Tenís Whatsapp?”, una pregunta que suena ingenua, pero que nunca lo es; accedes, no solo al chat en tiempo real, también al teléfono; la cosa pasa de texto a oído, y la tensión cambia.

Hay quienes disfrutan del sexo casual de forma habitual, que entiendo perfectamente y no cuestiono; el sexo finalmente, en muchas ocasiones, es una cuestión de poder, y el sabor del poder a mucha gente le “calienta el hocico”.

Hay quienes los critican, yo al contrario; creo que si lo que buscas es exclusivamente sexo, es la forma más cómoda y más barata. Te ahorras la entrada a la discotheque, la conquista previa, la lata de hacer como que no quieres cuando sabes, desde el principio, que dirás que sí; te ahorras incluso la trasnochada; y conquistas en pijama desde la comodidad de tu cama el domingo por la mañana.

Incluso, si no es “un polvito y gracias” lo que buscas, Twitter puede facilitarte el proceso, te permite ver con anterioridad y de forma muy rápida un escaneo de comentarios, opiniones, reacciones y temas de interés de una persona; cosa que en una reunión social y lleno de gente, no es tan fácil. Puedes enamorarte de cómo alguien ve la vida, de cómo la expresa, de las cosas que le gustan y a quienes critica; y todo esto, antes de verlo a la cara.

Es un medio menos comprometido con la imagen, que te permite engancharte con las ideas más que con el maquillaje, cosa que hoy es pisoteada por el culto al cuerpo y la juventud perfecta. Twitter te regala acceso a otros espacios del ser humano, y te permite esconder las imperfecciones del cuerpo, hasta el momento en que ya da lo mismo que las tengas, elimina en gran parte, la barrera estética de entrada. No me digan que no es perfecto. El que no lo celebra, es porque no lo ha probado.

**Columna publicada en diario Las ültimas Noticias, del 31 de octubre de 2012.