Periodismo y Ciudadanía

Eso de la “multimujer” no me lo compro.

En una época en que las mujeres nos hemos ganado el derecho a voto, a la educación, a la píldora, el orgasmo diario y un salario equivalente al del hombre, es insólito que aún se espere de nosotras lo que se esperaba en los años de mi abuela.

Lamentablemente, la publicidad, en su ánimo de vender por sobre todas las cosas, ha creado nuevos estereotipos femeninos, que incluyen mujeres esbeltas, sofisticadas, muy ejecutivas, que además son fabulosas madres, dedicadas cocineras y apasionadas esposas… qué carajo!

Entendamos ya, que esa mujer no existe, no queremos que exista y es casi imposible que exista. Sí, claro, puede haber algunas y las felicito, pero yo, eso de la “multimujer”, no me lo compro.

Y no me lo compro porque no quiero, porque estoy harta de ver a tantas mujeres culposas, que viven su ser profesional con la espina en el corazón de ver poco a sus hijos, de no tener tiempo para cocinarle a su familia o de no estar “de humor” para su marido más frecuentemente de lo que él quisiera.

Y digo basta ya con la culpa, porque esos hijos que posiblemente vemos menos de lo que nuestra abuela veía a mi madre, hoy ven mamás más completas, más plenas y menos frustradas; y esos maridos cuya mujer no les espera día a día con el plato de comida caliente a su llegada, ven hoy parejas más independientes, más desafiantes y por cierto, más interesantes.

La tele nos dice que la mejor mamá es la que compra el mejor detergente para la ropa, hace la mejor sopa y se dedica al malabarismo entre los hijos, el trabajo y el marido, pero esa mirada, no me la compro. Deja la cocinada para el fin de semana, si es que quieres, porque puedes ser fabulosa madre sin saber cocinar, estudia por las noches sin remordimientos, porque ese hombre que está a tu lado aprenderá lo satisfactorio que es tener una mujer inteligente a su lado que se transforme también en un desafío intelectual.

Bienvenida la nana si es necesaria, bienvenida la comida preparada si eso te da tiempo para ti de vez en cuando. La “multimujer” no es más que el slogan para vender más lavadoras y hacer que más mujeres crean que necesitan resolverlo todo y además cocinar como la abuela y quitar manchas de camisas como lo hace la vecina.