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La gran Benja Vicuña: odisea del maricón cobarde

Ni ahora ni nunca comentaré la vida íntima de nadie, a no ser que sean ellos mismos quienes hayan hablado públicamente de ella; el escándalo mediático de Pampita y Vicuña es un ejemplo de aquello que no me interesaba comentar hasta que fueron ellos mismos quienes comenzaron a exponerlo; no escuché los audios de la polémica porque eran conversaciones privadas; pero me llama mucho la atención comentar lo que nos pasa como sociedad cuando enfrentamos este escándalo;  porque todos dicen que no les importa, pero todos tienen su opinión.

Para mí lo único grave de todo esto es como se enfrenta el público al desenlace de la historia, un desenlace que deja a Pampita como la loca celópata insufrible, típica mina hinchaweas que le pone color a todo; y a un Benja que quizás cómo lo estaba pasando de mal que no le quedó otra que culiarse a una tercera mientras aun vivía con su mujer y ahora se da permiso para ser feliz con una más rica.

Esa weá es la que me molesta; que finalmente en una pareja donde ocurre infidelidad por parte del varón, la culpa es de la mujer porque quizás cómo estaba la relación y ella era una loca de mierda que lo tenía harto.

Y nadie quita que ella pueda haber sido una loca de mierda que lo tenía harto; y si eso fuera así yo sería la primera en decirle a Benjamín que no tiene por qué permanecer ahí, que agarre sus cositas y salga en busca de una vida feliz, lo más feliz que se pueda!.  Porque nunca nadie podrá ser jamás juzgado por buscar su felicidad.

El problema, mi humilde opinión, es que no agarró sus cositas y se fue; si no que hizo la del maricón culiao que no suelta una rama hasta que tiene la otra bien firme. Si no fuera porque lo pillaron y la “loca de su mujer” hizo el manso escándalo; quizás cuanto tiempo habría pasado antes de que se fuera de casa…. Nunca lo sabremos, solo juego a hacer romance-ficción.

¿Y Pampita? No estaba tan loca, ella sabía que su marido se lo estaba poniendo a otra; y si, le dio color, quizás hasta exageró, se volvió un poco más loca de lo que era normalmente; pero ¿quién no? Convengamos en que cualquiera que se entera de que lo están gorriando, puede naturalmente sufrir episodios de “cuaticidad”.

Hoy vi al joven Vicuña hacer bromas sexuales junto a China Suarez en la conferencia de prensa del lanzamiento de ”El Hilo Rojo”,  la película que vio nacer su romance; y confieso que me descompuso su “caraderajéz”.

Lo que me frustra es que finalmente en la raya para la suma, Pampita queda como la loca culiá cuática llorona histérica, y él queda como el campeón que se cagó a su mujer porque era una loca culiá insoportable, pero como se la cagó con una más rica y más popular, es un maestro y ahora se da el lujo de hacer bromas sexuales con la actual guachita rica en conferencias de prensa.

Me encanta que la gente sea capaz de salir de una relación que no le gusta y optar por su propia felicidad; me fascina que Vicuña pueda decir a viva voz “me estoy dando la oportunidad de ser feliz”, pero cuando lo haces a espaldas de aquella persona a quien prometiste ser leal, entonces me hace mucho ruido; y muy encantador y mino serás; pero yo no olvido que se lo empezaste a poner a la Suarez mientras aun vivías bajo el mismo techo con Pampita; que loca celópata y todo, aún era tu mujer; si no le gustaba la loquita era mejor tener los cocos bien puestos y haberla mandado al carajo; pero no poh, no olvidemos que hiciste la del maricón culiao cobarde, que se lo pone a la nueva muñeca de mañanita y a la loca culiá por la tarde.