Farándula, Relaciones, Sexo

La verdad de Kenita nada tiene que ver con su matrimonio

María Eugenia Larraín se casó. Y no tuvimos idea. Y eso fue perfecto.

Sí, nuestra María Eugenia, la que hoy es un intento de numeróloga prediciendo el futuro y convertida en una mística y esotérica Kenita Bo, la misma que abandonó en el altar un 14 de febrero a nuestro niño símbolo Bam Bam Zamorano, la misma que hizo pisar el palito al joven rebelde del tenis  y orgullo patrio de la “desagrabilidad” Marcelo Chino Ríos; y que terminó llegando al aeropuerto en silla de ruedas con pantalón arremangados para mostrar el yeso, y un sexy cuello ortopédico para dejarlo como chaleco de mono. Si, esa es Kenita.

La misma que aparece en miles de memes de la weá que sea y por la razón que sea, ella se casó a escondidas con un empresario argentino, -que a dos días de su boda aparece acusado de estafa en la prensa- fuera del alcance de las cámaras y sin propuesta de matrimonio mamona con anillos en la portada de la revista de moda ni poemas mulas en el parte; María Eugenia la hizo y se casó sin avisarle a nadie.

Entonces la prensa rosa no lo pudo creer, ¿qué le pasaba a Kenita que se casaba a escondidas! Pero si se debe a su público. Las pinzas. Kenita no se debe a nadie, y mucho menos al público. Un país que la convirtió de pronto en el chivo expiatorio de la cagada que fuera; si hay un tema que ha unido a los chilenos sin importar su color político o el ala del estadio al que van; Kenita se convirtió en el tema país donde todos convergen sin que haya disonancia, porque para todos es la maraca de Chile, y eso no se cuestiona.

Que huevada más grande. La María Magdalena moderna y todos tirándole piedras cuando en sus vidas no lo hacen distinto a la platinada. ¿Y qué es lo que le critican a María Eugenia? ¿Que se coma a los hombres que tiene ganas de comerse? ¿Que haya sido vinculada a los varones célebres de nuestro circuito deportivo de elite? ¿Que no haya desmentido los rumores de que se comió a Luis Miguel? ¿O lo que te molesta es que se haya enamorado de Felipe Camiroaga y que de verdad no se haya dado cuenta de que él sólo se la tiraba de vez en cuando? ¿A cuántas no nos ha pasado eso alguna vez? ¿Cuántas no quisieran ganar plata dando entrevistas donde no digan nada? María Eugenia la hizo, querámoslo o no; y eso la convierte por supuesto, en la maraca del pueblo. De un pueblo envidioso de que la rubia teñida y sombra de ojos celestes, se salga con la suya.

Una y mil veces.

¿Qué xuxa me puede importar a quién se tira o deja de tirar una mina que no conozco?¿ Y si la conociera, cómo podría de igual forma importarme? ¿Qué diablos esa mala costumbre del chileno promedio de satanizar las camas ajenas? Mi culo es mío. Su culo es de ella. Tu culo es tuyo. Con el tuyo haz lo que estimes pertinente. Con el mío no te metas. Con el de ella, paso.

Si es acaso buena persona o no, no lo sé ni tengo tiempo ni ganas de averiguarlo; si es bruja, zorra o una yegua como pareja; la verdad me tiene sin cuidado; de que debe chuparlo maravilloso; pues debe hacerlo; los varones que han estado con ella han enloquecido, han bajado sus barreras y se han entregado a sus cariños sin importar lo que un país entero piense de ella; eso solo se logra con el mejor mamón del mundo. Y cuando Kenita decida abrir una academia de fellatios, desde ya exijo ser la primera en la lista de matriculados.