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las grandes putas de Chile no están con tacones y escotes en las esquinas

Primero nos reímos con lo lúdico-chupapico del tono de Iván Moreira en sus mail pidiendo fondos a Penta para su campaña, luego de un rato nos fuimos sorprendiendo con el resto de los mails; troleamos, nos burlamos, hicieron grandes memes y la desclasificación de los emails de la carpeta del caso Penta -uno de los escándalos de corrupción más fuertes que hemos vivido en los últimos años en Chile- se tomaron la agenda de conversación nacional durante el resto del día, llegamos al noticiero central de la TV pública chilena, esperando encontrarnos con las indagaciones de los periodistas, con las cuñas, las entrevistas acaloradas, datos inéditos y nos fuimos de bruces al encontrarnos con 1:40 minutos de noticia; dejando el resto del valioso tiempo prime con casi 10 minutos de recuerdo de un video navideño familiar de los Luchsinger –que conmemoraba 2 años de la muerte de la pareja- otros 2 minutos de la cagada del Banco Security con las cartolas y saldos de sus clientes; y el resto de esa preciada hora televisiva se entregaba incólume al recambio de turistas argentinos, notas playeras y mierdas de matinal veraniego.

Solo pido que seamos serios.

Ya nos reímos, ya hicimos como que no importaba, ¿les tinca que ahora nos enfoquemos en lo importante? Y lo verdaderamente importante es que se destapó una olla que traía algo más que un raspadito; se destapó y evidenció lo que por años ha sido un secreto a voces, y que ahora después de esos mails desclasificado deja de ser un mito urbano: el servilismo de una parte importante y tradicional de nuestra clase política hacia el poder económico. Así de duro, así de doloroso, las grandes putas de Chile no están con tacones y escotes en las esquinas, están con trajes de diseñador enviando mails con “Kikos” desde un celular de última generación.

Cada mail desclasificado es un mundo por conocer, y cada uno también, nos señala de forma muy clara y prístina a su remitente; nos habla de quienes son, de qué han hecho, de cuan maleadas están sus butacas.

mailkast

Claro, se nota a kilómetros que Kast era el más joven, el de las ilusiones, el chiquillo joven con las ideas nuevas, si hasta se tomó el tiempo de tratarlos de “estimados”, de venderles la pescá, de hacerles evidente que “las ideas” estarían a salvo con él en las discusiones del Congreso, y hasta humildemente reconocía la derrota presidencial antes de tiempo, se sacó bien lo pillos, solicita apoyo personal y no del grupo, lo que podría librarlo de especulaciones posteriores; si bien no recibió dineros del grupo, no tuvo asco tampoco en pedirlo de esa forma; bien pensado joven Kast. Lo que Kast no vio, fue que al poner a disposición su defensa de “ideas”, que seamos honestos, no es otra cosa que los intereses del grupo; nos ponía en 4 a todos los chilenos, y sin invitarnos siquiera una piscola. Una puta cara, pero puta al fin.

mailena

El mail de Ena era distinto, de una dama en apuros que tenía deudas y necesitaba urgente de un caballero en armadura con cien millones en el bolsillo. Lo raro de esta solicitud era que se hacía fuera de tiempo de campaña, cuando ya estaba sentada en el escaño público; ya no era una apuesta, no había riesgo: las influencias estaban al alcance de un pin para hacer transferencias bancarias electrónicas. Y después se preguntan por qué necesitamos regular el lobby.

mailmoreira

Cuando llegamos a los reiterados y lastimeros mails de Iván… ay Iván; cuan necesarios eran tus mail para hacer educación cívica, para poner un poco de realidad en las cabecitas inocentes e impolutas; cuanto bien le hace a la comunidad enterarse de que tenemos carroñeros en el Parlamento; que están dispuestos a mendigar sobras, a jugar a la miseria en la que sabemos es una danza de millones que no para, como coreografiada por Karen Connolly. El asco que da ver la familiaridad y sorna con que se tratan entre los remitentes y destinatarios, como si todo este cuchicheo de amantes encarcelados en la más punga de las canas fuera normal, como si la guata de callo de Iván Moreira no le diera ni un poquito de vergüenza, uno que queda con “gratitud para toda mi vida” es uno que entrega no solo el culo, también la vaselina con sabor a frutilla, se toma una selfie mientras se lo ponen, la enmarca y se la envía a Hugo para Navidad; y de paso, nos involucra a todos en su orgía pelienta e indigna.

Ellos no son los únicos, ni los primeros, ni de un único bando; son muchos, de todos los colores políticos, y no están dispuestos a modificar sus “malas prácticas” que en este caso, podrían ser constitutivas de delito. Hoy estos mails son medios de prueba solamente,  y corresponden a la punta de un iceberg que logramos por fin ver; imaginen todo aquello que no está por escrito, imaginen como juegan este juego aquellos un poco menos estúpidos como para dejar registro escrito en un mail.

Vea usted si le parece que 1:40 de noticia en la TV pública nacional era suficiente. Yo sigo convencida de que no, pero como siempre, puedo estar profundamente equivocada.