#AntiModa, Farándula

Llévate la corona, CTM, que yo me quedo con el éxito

No voy a hacer una descripción detallada del episodio, porque ya usted, si tiene un poco de vida social virtual, sabrá que hace 2 días se realizó el concurso Miss Universo 2015 donde el presentador se equivocó, y por error dio como ganadora a Miss Colombia cuando la verdadera ganadora era Miss Filipinas.

Un verdadero momento de mierda, largo, intenso, vergonzoso;  es que Steven Harvey se tardó demasiado, le pusieron la banda, le dieron flores, le pusieron la corona a Miss Colombia que en su infinita altura lucía con garbo y elegancia su alegría. Y de pronto,  cuando el mundo celebraba un poco a regañadientes el triunfo de Ariadna Gutiérrez, porque hay que decir que nos picaba la autoestima que fuera prima de Sofía Vergara y de la Miss Universo 2014, la colombiana Paulina Vega; porque no es posible tanta “mijitirriquez” en una sola familia y eso nos demuestra lo injusta que puede ser la vida… pero la vida finalmente es justa y el Universo toma su curso, y cuando Miss Colombia se apuraba en tomarse las fotos pal Feis; se dio cuenta de que el morocho conductor pedía disculpas, se deshacía en excusas para enmendar el manso ni que error.

En ese momento, Miss Filipinas miraba para todos lados, como encandilada, no cachando pa dónde correr, como liebre en la carretera; abría los ojos, pedía socorro para entender qué cresta pasaba, y tuvo que acercarse su compañera de al lado a decirle: “weona, ganaste tú! El gil culiao se equivocó” … quizás en otras palabras.

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En ese momento ocurrió el milagro, y Miss Filipinas entendía que la corona era de ella. Se la cagaron, le robaron la magia, le quitaron ese segundo de éxito en que su nombre era sindicado como la mujer más hermosa del universo; y pese a que estoy en absoluto desacuerdo con los concursos de belleza; no puedo dejar de sentir pena por la filipina, que pese a haberse llevado la corona pa la casa, el mundo recordará para siempre el rostro de Colombia.  A la pobre filipina no la entrevistaba nadie, nadie la pescó; los focos se centraron en Ariadna, la humillada guapota que con más garbo que ganas de vivir se agachó para que pudieran quitarle la corona y pasársela a otra. Nunca puso cara de culo, nunca dejó de sonreír, con su espalda erguida, de princesa de cuento, facilitaba que su prima le sacara la corona para entregársela a una miss que probablemente nadie recordará. Fue un golazo del marketing mediante el morbo y la lástima, fue perfectamente perverso; ni Don Francisco pudo haberlo planificado mejor.

Una guapísima y adorable Miss Filipinas versus la nueva, sufrida y mitológica Miss Colombia. La segunda ya debe estar firmando mejores contratos publicitarios; el triunfo de la no reina la dejará en los anales del concurso, y debiera compartir sus ganancias con el conductor pastel, que ha sido sujeto de bullying cósmico y fue el forjador de su futura carrera ascendente.