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Lo de Garay es una selfie país

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¿Te sorprende lo que Rafael Garay ha provocado?

¿Te sorprende que el que fuera el rey de la traducción de la macro economía al lenguaje de ese Chile promedio que ve matinales; ignorante y desinformado; hoy camine por los aeropuertos del mundo custodiado por tortugas ninja internacionales como si fuera envuelto en TNT y pudiera explotar en cualquier momento. ¿De verdad te extraña?

La verdad, a mi no me extraña nada. No me extraña porque vivimos en una sociedad donde el éxito de las personas está directamente vinculado al auto que tiene; a la ropa que usa y los pasatiempos que ostenta. No me extraña nada en un país donde si trabajas en la tele y no tienes el último iPhone eres un desadaptado; donde la ostentación se ha convertido en tu primera y casi única carta de presentación; un Chile donde todos quieren hacerse millonarios y vivir la vida de los ricos y famosos sin haber sudado una puta gota.

Y eso pasa a todo nivel, no solo el que vive en condiciones precarias quiere más, porque es entendible que quien no tiene quiera tener; también pasa en aquellos que ya tienen, tienen bastante, incluso más. Esos también quieren más, sólo porque se puede. Y ojalá sin esfuerzo.

Porque yo entiendo perfecto a las señoras poblacionales que cayeron en el flagelo de las cadenas de mandalas de la abundancia, porque de verdad, se presentaba como una oportunidad para pagar colegios, comer, pagar arriendo; pero lo de Garay, Chang y tantos más, no es sino lo mismo entre weones con plata, pero weones con plata que se dejaron cegar por el “puedo tener más y sin esfuerzo”.

Esos son los que alimentaron a Rafael, los que dieron carne a su ego, lo levantaron al podio del gurú de la economía, y donde creo yo, Garay no planificó mucho, no hizo la gran estafa premeditada desde que no era nadie y decidió embaucar a los medios; fue un simple mortal chilensis que cree en el viejo dicho de “la oportunidad hace al ladrón” y vio que la gente le creía, que confiaba en su encanto, su hablar de corrido y su carisma de loquito narciso, y paf! El negocio estaba hecho.

Claro que no me extraña lo que hizo, no porque lo conozca, sino porque conozco el hábitat donde vivimos, y veo a la gente arriscar la nariz porque mi auto es viejo, poner carita de asco cuando comento que mi polera la compré en un supermercado en oferta; veo como cercanos y conocidos se endeudan para pagar chorromil cuotas de un auto de lujo que no necesitan; como se piropean carteras de millones de pesos y se celebran los zapatos de diseñador que no se venden en vitrinas de esta capitanía.

¿Cuántos de esos no habrían hecho la gran Garay si hubieran tenido la capacidad, conocimientos y el contexto propicio para hacerlo? Ahí es donde me duele, al pensar que muchos a nuestro alrededor que hoy se burlan del pelao culiao aweonao, de haber podido, igual la hacían.

Lo de Garay es una selfie del país, dónde él disfruta de toda la atención. La foto escoltado por fuerzas especiales around the world, será la con más likes, en el Instagram de su corazón.