Farándula, Relaciones, Sexo

Los pecadores también se enamoran

Leo en redes sociales que la tratan de puta, maraca, traicionera, perra… y todo porque tendrá un hijo del hombre que ama y con el que ya lleva más de un año como pareja. ¿Cuál es su pecado mortal por el que será lapidada en la plaza pública por los siglos de los siglos? Haberse enamorado del hermano de su marido.

Claro, es fuerte que tu mujer se enamore de tu hermano, y también que tu hermano se enamore de tu mujer; y es fuerte y doloroso que se vayan a vivir juntos y formen una nueva familia. Nadie dice que no sea tremendo como proceso humano; pero lo que me preocupa es que todo el cahuín es relatado, juzgado y  vapuleado desde la mirada y sentir del cornudo, del marido traicionado; que insisto es doloroso, pero no es el único prisma para mirar esta historia que no deja de colarse en las conversaciones superfluas. Para mi, nada de superflua es la reflexión que me gustaría hacer desde el otro lado de la vereda, desde la piel de los vomitados, de los insultados, de los hijos de puta que se aman.

Hasta hoy no he leído a nadie poniéndose en los pantalones de ella, o de él; y pensar que si hay alguien que no lo pasa nada de bien son ellos. Han perdido su tranquilidad, su paz mental, su paz familiar, su libre ejercicio del amor público. O ¿creen que para ellos fue muy fácil aceptar que se habían enamorado el uno del otro y que con eso dañaban todo su contexto social? Les prometo que si les dieran la posibilidad de elegir, ellos no habrían elegido enamorarse y con ello tener que bancarse la cagada más uno en sus vidas.

Las que son madres podrán entender lo que debe haber pasado esa mujer, tratando de ordenar en su cabeza un panorama que no permitiera que sus hijos fueran “primos y hermanos”, que no incluyera tener que explicar a sus criaturas que se había enamorado de su cuñado, el hermano de su papi. Sobre todo en un país machista como el nuestro, donde la que recibe todos los piedrazos es ella y donde la culpa, lamentablemente, no es ni siquiera compartida. Para este Chile, la puta-maraca-chancha-culiá es ella y san se acabó. Entonces, si el amor fuera una fórmula racional, ¿de verdad creen que ella habría elegido eso de puro caliente? Yo, creo que no.

Ël, un hombre que se llevaba la raja con su hermano, que hasta se fue a vivir con ellos en momentos difíciles y estaba eternamente agradecido, ¿de verdad creen que se fijó en ella de puro rica que era? Yo, tampoco lo creo. Perder tu familia, a tu hermano del alma y probablemente a un montón de amigos en común, no se hace porque si. Se enamoraron. Se enamoraron tanto que la razón no pudo, la razón no fue culo de ganarle a lo políticamente correcto y como pasa en las historias de amor, de ese amor que nos vuelve un poco locos, pues ellos también enloquecieron. Y tomaron la decisión de irse juntos, sabiendo todo lo que se venía y asumiendo con ello la avalancha familiar, social y moral que caería como mil rocas sobre sus cabezas. Y se fueron pese a todo. Si eso no es amor, no sé que weá es.

Y después de un año de haber tomado esa decisión, ella, como resultado de ese amor que nació en las tinieblas de la traición pero que hoy se manifiesta libre al menos en su dormitorio, queda embarazada del que hoy es el hombre de su vida; y el resto del mundo le empaña el momento que debería ser muy feliz, y llena su nombre de groserías, de pelambres de vieja añeja que mira por el visillo de la cortina, de moralinas gritonas de ciudadanos con tejado de vidrio. A mí que me perdonen, pero el escándalo pasó, ya fue, todos en esta historia tratan de rehacer sus vidas desde las normalidades que la incomodidad infinita les permite, y no soy quién para remover brasas de hogeras pasadas.  Seamos o tratemos de ser felices, y dejemos que otros que lo han pasado como el pico, también lo hagan.