Mi experiencia, Random

Manual de zorras

Así como alguna vez les expliqué por qué estoy convencida de que todas llevamos una maraca dentro, hoy quisiera detenerme en explicarles el concepto de zorra, por qué creo que no todas las minas lo son, y finalmente los distintos modelos de zorras que existen. Porque debemos partir de la premisa de que no todas las zorras son iguales y que existen diferencias estructurales y paradigmáticas entre ellas.

La zorra es un tipo de mujer particular, una mujer con carácter, con iniciativa y por sobre todas las cosas, una mujer orientada al logro de objetivos. Por eso no cualquier mujer puede ser una zorra. La mediocre, la pava, la mina sin personalidad son incapaces de ser zorras, su naturaleza pusilánime se los impide, por lo tanto sin importar el tipo de zorra que sea, esa zorra tiene espíritu. Ese mismo espíritu puede ser el que te haga mierda, pero de que hay espíritu, lo hay.

La zorra cáustica: este weona es de las peores clases de zorras, es una weona que dedica su tiempo y energía en cagarse a otras zorras, porque claro, las que no son zorras no le interesan, no están a su altura ni son su competencia. Esta zorra de mierda se dedica al pelambre peor que vieja tejiendo a croché mientras ve la teleserie de las 3 de la tarde, una zorra sin otro objetivo que hacer caer a otras zorras, es la zorra más mediocre, no tiene objetivos propios, ni metas personales, sólo le interesa que si ella no levanta, las demás caigan con ella.

La zorra rata: esta hija de puta es la Espinita del barrio, la pendeja del curso que se robaba las guías con la materia de la fotocopiadora para que nadie más la tuviera, la despreciable ciudadana que delata las conductas impropias de sus colegas en la oficina, porque logrará sus objetivos profesionales y personales mientras se arrastra en la asquerosidad de su propia podredumbre, es de las que apuñala por la espalda, de las que jamás te enterarás que fue lo que hizo, la zorra rata vive en las alcantarillas de la sociedad, desde un bajo perfil premeditado y estudiado, es la zorra despreciable por antonomasia.

La zorra maricona: ojo con esta zorra, porque puede ser tu amiga y no te has dado cuenta, es un tipo de zorra amigable pero temible, que no es zorra hasta que necesita serlo, entonces no te das cuenta que te va a cagar hasta que lo hace. Es como una zorra de closet, que de pronto sale con lentejuelas, plumas y plataformas. Es la especie travesti de las zorras y todas tenemos potencial para serlo, es como el virus del afta, todos lo llevamos, pocos lo manifiestan.

La zorra maraca: ésta sucia especie de zorra es la que se hace tu amiga, te sigue el juego, se ríe de tus bromas y te comparte lo que piensa; pero te das media vuelta y le está tirando los calzones en la cara a tu pareja. Esta zorra es una modalidad nefasta y muy mal vista entre el gremio femenino, pero sobre todo muy repudiada por las mismas zorras, la zorra maraca lleva el gen del polvo del triunfo, que consiste en sólo satisfacer su ego por medio de culiarse al mino de otra. Ahora, mientras más popular y reconocida es la zorra que se caga, más orgásmica es su sensación de victoria. Una zorra maraca no busca el polvo con tu mino, busca que ojalá tú te enteres de ese polvo. De esas está lleno tuiter, y mi TL tiene varias. Ojo al gol, si tan weonas no somos.

La zorra encubierta: esta zorra es la peor de todas, porque se pone piel de cordero y zorrea peor que todas las demás, pero nadie te cree cuando tú dices que la weona es una zorra y creen que la mala persona eres tú.

La zorra becaria: esta es una zorra buena onda, no le ha trabajado un peso a nadie en su vida, la conchadesumadre se las arregla para vivir con la plata del estado, las ONG y las universidades, entró al colegio y nunca más dejó de estudiar, tiene 30 y sigue viviendo de las platas ajenas, porque según ella, es justo que le paguen por ser inteligente.  Podría hablarles de Mónica Lewinsky, pero a ella más que zorra becaria, la describiría como una zorra trepadora que le gustaba el pico y no estaba dispuesta a dejar pasar a Clinton con el cierre arriba, igual la podemos llegar a entender, el poder es sexy, aunque venga con esa peluca rubia y cara de sacoeweas de Bill. Le aseguro que si mira dentro de sus círculos cercanos, se va a encontrar con una zorra becaria que le debe más mamones a Corfo o Conicyt que a su marido.

La zorra emprendedora: esta es otra de las zorras buenas, es una zorra con espíritu independiente, que no quiere pasarse la vida recibiendo un sueldo y junto con ese sueldo órdenes de otros que llevarían mucho dinero a bolsillos de terceros. La zorra emprendedora se las ingenia para armar su negocio y basándose en su encanto y disciplina logra conseguir lo que otras mil zorras mala leche han intentado mil veces y no han logrado. La weona conoce el valor de sus tetas y su sonrisa, y los emplea en beneficio del logro de sus objetivos. Sabe del valor de un regalo en el momento correcto, de una invitación a un café cuando es preciso, es una zorra de las relaciones públicas y no teme usarlas.

La zorra nuclear: de esas hay una sola, y es un compilado de todas las anteriores. No daremos nombres ni ejemplos. Protegeremos su identidad hasta las últimas consecuencias, y sólo diremos: Búsquela en su blog intrascendente favorito y compártale las columnas en sus redes sociales, ya tiene su propia iglesia, una obra de teatro y un stand up comedy. Lleve la original y no acepte imitaciones cuyas alfombras no combinan con las cortinas. La nuestra es rubia natural, de caderas generosas y muslos envidiados por Maradona. Si la conoce, quédese piola y difunda la palabra, que su iniciativa será siempre recompensada en las oraciones del reino.