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Mi Casa de Papel

No me extraña nada el exitazo que ha sido La Casa de Papel; ¿cómo no va a ser un éxito una serie donde empatizas con los “malos” mientras puteas en “español de España”? Gilipolladas, ostias, putos amos y dar por culo son de las poesías cotidianas que la serie te invita a recitar! Si, ayer terminé la segunda y última temporada y me vi hablando con acento GPS toda la tarde, si hasta me calenté, coño!

La gracia de La Casa de Papel es que los personajes, pese a ser extraordinarios en su desarrollo y tono; pues también son bien corrientes; y probablemente todos hemos tenido gente así cerca. Un “profesor” que siendo un tipo ordinario, común y del montón, logra ponerte en alerta el clítoris con su obsesión por la perfección, un weón estudioso, capaz, resolutivo y altamente creativo; cómo no te vas a a enamorar de un culiao así! aunque sea un tipo cualquiera de anteojos feos.
Una Tokio de esas que desbordan la capacidad masculina de resistir; esa weona loca, caliente, desinhibida y tincá; esa amiga a la que amas tener de amiga pero te cagay entera antes de que sea tu enemiga; a la que acudes por consejos porque sabes que te dirá algo jugado y lejano a lo políticamente correcto, pero de la que jamás envidiarás su vida, porque vive atormentada y ejecutando de forma sangrienta cada una de sus relaciones interpersonales.
Un Helsinki adorable, confieso mi amor eterno y profundo por él; ese guatón enorme con cara de malo y barba de culto que da miedo, pero que es la weá mas tierna y querible del universo; yo quisiera “compartir piso” con él mañana mismo.
Un Moscú que ha vivido para dar a su imbecilidad de hijo herramientas para sobrevivir; todos merecemos un papá así, que pese a tu gilipollez nunca deja de intentar que te conviertas en un ser autónomo y útil.
Un Denver que de aweonao te hincha las pelotas; no es mala gente, pero es el rey de los pelotudos.
Un Oslo gigante, en silencio y leal hasta la muerte. De los que una quiere pa casarse y sin separación de bienes.
Un Berlín psicópata, frío, lider, que habla de corrido y tiene buenas ideas. Un polvo furtivo ideal para recordar el resto de tu vida. Hasta que te viola, y todo se va a la mierda.
Una Nairobi exquisita, trabajadora, resistente y sobreviviente. Esa niña simpática a la que la vida le jugó chueco, y decidió vengarse y queremos vengarnos con ella. Podríamos ser grandes amigas, de las de verdad, no como la pendeja insufrible de Tokio; porque a esa solo conviene tenerla cerca por conveniencia, por poco tiempo y luego y huir despavorida cruzando el bosque con los ojos cerrados.
Un Río… que lata. Todos tenemos cerca gente que es una lata.