Mi experiencia

No me digas linda

"No hay mujer fea, sólo belleza rara"

“Linda”, es que no puede haber piropo más insípido que un “linda”, “pucha que eres linda”, “eres tan linda” o incluso un vehemente “liiiiinda”; sin duda los halagos basados en tu apariencia física son lejos lo más aburridos; al menos para mí, esos no valen.

 

Y cómo van a valer si no dependen de ti, no hay nada que una pueda hacer para modificar el curso que ha dado la naturaleza; claro, te puedes operar, te puedes arreglar un poco, te peinas para el lado o te amarras la chasca; pero aparte de eso, la suerte ya está echada, y la que salió fea es fea y la que salió linda es linda; pero no es mucho lo que podamos incidir. En ese caso, no piropee a la susodicha, agradézcale a sus padres por una genética privilegiada según su gusto.

 

Yo, prefiero mil veces los halagos que tienen que ver con la personalidad, con tus acciones y tus actitudes; tus habilidades y fortalezas; esas que tú has decido tener, esas que tú has decidido reforzar, esas que tú has querido deliberadamente aprender; y que hablan más de quién eres, y no tanto de cómo te ves.

 

Con esto no digo que no se aprecie que un galán se te acerque y te diga lo “linda” que estás hoy, porque seguramente el galán está siendo amable y ha querido captar tu atención, una debe andar por la vida de agradecida y no echando puteadas a los galanes (aunque me cueste); pero claro está que entre uno que te dice que eres “linda” y otro que logra pelear de igual a igual y se transforma en un rival digno; me quedo con el que no se no se dio cuenta de que era linda; y si se dio cuenta; no le importó tanto.