Mi experiencia, Relaciones

Nunca confíes…

potos

Nunca confíes en un hombre que come menos que tú.

Nunca confíes en un hombre que tiene más cremas que condones.

Nunca confíes en una mina que no tira de día.

Nunca confíes en un treintón soltero que vive solo, pero lava la ropa en casa de sus padres.

Nunca confíes en un hombre que se demora más que tú en la ducha.

Nunca confíes en un hombre cuya entrepierna es auspiciada por Avatte.

Nunca confíes en un hombre que usa Grecian 2000.

Nunca confíes en un hombre que tiene más cinturones y corbatas que alicates y desatornilladores.

Nunca confíes en una mujer que usa vestido y dice no usar calzones para que no se le marquen.

Nunca confíes en un hombre que no puede mear con la puerta abierta.

Nunca confíes en un hombre que llama a su mamá a las 9am estando tú a su lado, aun en la cama.

Nunca confíes en un hombre que recuerda todas las fechas importantes.

Nunca confíes en una mujer que no tiene una Gillette en su cosmetiquero.

Si él no te lo quiere poner en todo momento y lugar, y tú no tienes que sacártelo de encima a palmazos; entonces no es de fiar.

Nunca confíes en un hombre que se cagó a su polola contigo

Nunca confíes en un hombre que tiene más juguetes que un jardín infantil.

Nunca confíes en una mina que no confía en los hombres.