Farándula, Periodismo y Ciudadanía, Stand Up Comedy

¿Queremos ponerle un bozal a Yerko?

 

Vivimos en una sociedad bipolar, que por un lado exige libertad de expresión y por el otro quiere mandar a callar a quienes opinan. Qué xuxa, pongámonos de acuerdo.

En lo personal, como periodista y hace unos años ya dedicada a la comedia; veo con estupor como Chile ha ido perdiendo terreno en lo de las libertades, nos hemos puesto cartuchos en lo políticamente correcto y hemos transformado todo discurso en una declaración de principios; y déjenme decirles que no, no todo discurso es una declaración de principios y que no todo en la vida debe ser políticamente correcto; muchos menos si se trata de un SHOW DE HUMOR.

En las últimas semanas me han llamado de varios medios de comunicación muy consternados con las reacciones de la opinión pública frente a las rutinas del ya mítico Yerko Puchento, me hacen preguntas filosóficas que me asombra se las estén haciendo en medios de comunicación de medio pelo, y quieren que les responda en una cuña de dos líneas al eterno dilema existencial “¿hay límites en el humor?”.

Creo francamente que el límite no lo pone el comediante, si no el público. El día que el comediante se autocensure, lo perdimos. Si ese chiste está en esa rutina, es porque el comediante quiso que estuviera, y quitarlo por cuestiones morales, políticas o del deber ser, me parece lo más nefasto que nos puede ocurrir al escribir.

Si creo, que el público será quién te pone los límites; por supuesto que siempre habrá quienes no estén de acuerdo con tu forma o con tu fondo, y a mi parecer, un comediante que no le raspa los cachos a alguien, algo está haciendo jodidamente mal.

El público manda, el público paga su entrada para verte o pone el canal donde apareces para escucharte; si algo que un comediante dice o hace te ofende, molesta o incomoda, la mejor forma de batallarlo es dejar de consumirlo; si el ají te hace arder el culito, pues no coma ají; pero pedir que lo saquen del mercado porque a ti te arde el hoyo al cagar, pues no es justo para quienes disfrutan de su comida picante.

Si algo de Yerko no te gusta, pues no lo veas, no pongas Vértigo, castígalo con tu control remoto, castígalo no yendo a su show; pero jamás exigiendo que salga de pantalla porque no te gustó. Si nadie lo ve, ya no es rentable para el canal, si nadie va a su show te aseguro que no será rentable para sus productores, guionistas y todos su equipo; y el comediante solito comienza a tener que cuestionar su material; si quiere seguir siendo millonario y cobrando entradas caras no le quedará otra que replantear su manera de hacer chistes; si por otro lado le da lo mismo bajar sus ingresos y opta por hacer ese tipo de material que a la masa al parecer le molesta tanto, pues tendrá que conformarse con shows un poco menores y dedicarse a un nicho y no a la masa. No es tan grave, habemos quienes vivimos así sin problemas, pero claro, ganando harto menos.

Ni siquiera me explayaré respecto al lloriqueo de la derecha por haber tratado de Monga a Cecilia Pérez, un chiste bien básico, bien de asado bien regado; porque no vi a esas mismas mujeres chillando cuando en cada programa se ofendió de una y otra forma a otras mujeres, a la presidenta de la república o a la chiquillada farandulera. No poh, esas están pal hueveo, pero a las damitas conchijuntas de la derecha no se les toca. Chúpenla con merkén, cuando su discurso sea parejo para alegar temas de género, les compraré; no lo quieran disfrazar de respeto a las mujeres cuando sólo les afecta a un lado de la vereda. Tendremos educación como el pico, pero tan weones no somos.

Mandar a callar a Yerko es un acto de fascismo insoportable, y se contradice con los números de Vértigo, Yerko sigue siendo el punto más alto de su rating. Cuando deje de serlo, se replantearán cosas, mientras sea el peak del avisaje, les aseguro que esos ejecutivos seguirán brindando cada jueves. Cuando los rostros más llamativos dejen de ir “porque les parece inapropiado el humor de Yerko” les creeré la crítica, si en cambio van y se lo siguen mamando para cobrar esos milloncitos, pues me hacen dudar de sus convicciones.

Creo que Yerko y su guionista Jorge López han tenido presentaciones notables, también creo que otras han sido poco afortunadas; pero si siguen teniendo el rating que tienen es porque más de alguien los está esperando, disfrutando y comentando.  Creo que el trabajo de un buen comediante está siempre al límite, vivimos en la cornisa de lo incorrecto, y en más de una oportunidad meteremos la pata hasta el fondo de la conchadesumadre, es un hecho de la causa; prefiero el humor que se arriesga a cagarla a toda raja, que el que se auto edita para que todos lo quieran, porque un comediante que busca ser querido por todos, es un relacionador público, no un comediante.