Filosofía de Cuneta, maternidad, Periodismo y Ciudadanía, sociedad

RESPECT THE PUSSY, CULIAO

Por tercera vez en una sola semana he tenido que responder a la misma gran pregunta de mierda, y he decidido responderla una sola vez y para siempre; si eres periodista, notero, productor de eventos, dueño de bar, amigo de mi amigo, pariente lejano, soldador al arco, chinchinero, director de agencia o vendedor de maní; quiero que leas con atención mi respuesta, porque no la voy a repetir:

 

¿Cómo compatibilizas tu vida familiar con tu alta exigencia laboral?
Si un comediante varón exitoso triunfa y trabaja un montón, y viaja ene y se concentra en su trabajo lo admiramos y empujamos a crear proyectos, a aceptar todos los desafíos; lo impulsamos a crecer y a aguantar la carga laboral mientras esa magia esté sucediendo; hay que aprovechar la racha, hay que aprovechar el vuelito del éxito y darle a la pega con todo, te pasarías de weón si no lo hicieras.
Pero si a una comediante mujer comienza a irle bien, girar por el continente se le hace casi rutinario, y recorrer el país lo que queda del tiempo se hace parte de su cotidianeidad; se involucra en proyectos de diversa índole y además tiene tiempo para ver Netflix; entonces lo obvio es preguntarnos ¿qué pasa con esa familia? ¿que pasa con esos niños? ¿será que acaso su pareja se siente un poquito desplazado por su carrera?
Los invito a que me la vengan a chupar. Vengan de a uno y en lo posible traigan su propio frasquito de merkén para sazonar; ojalá merkén ahumado, de ese que hacen las mujeres mapuche por allá por la zona roja, en la llamada zona de conflicto; traigan merkén de Lumaco! allá donde los niños se crían en ambientes mucho peores que una madre comediante; allá los cabros se crian entre perdigones y hostilidades, entre allanamientos e insultos; pero esa weá pareciera ser muchísimo menos relevante que la falta de la presencia en casa de la mamá trabajadora.
El 95% de las madres de Chile necesita trabajar, de una forma u otra, para proveer de sustento sus hogares; basta de hacer preguntas weonas; basta de enjuiciar a las mujeres desde los cuestionarios cotidianos; basta de preguntar en tono lúdico cuántas parejas hemos tenido para ir desde ya juzgando que tan putitas hemos sido en la vida, basta de preguntar con quién dejamos a los niños cuando nos encuentras en un carrete; porque es necesario saber quién se hace responsable de nuestros vástagos cuando andamos viviendo la vida loca un sábado por la noche; porque si fuiste madre antes de los 30 es porque andabas maraqueando.
No se les vaya a ocurrir que hubo un varón involucrado que fue tanto o más irresponsable que una al no usar condón; y mucho menos vayan a preguntarse quienes son las verdaderas responsables de este país cuando traten de encontrar presencia en esos que fueron padres jóvenes; me atrevería a elucubrar afirmando que la gran mayoría no son presentes y responsables con sus hijos según la mínima expectativa social; pero claro, las que andábamos maraqueando éramos nosotras, siempre jóvenes y alocadas.
Y entonces ahora; que nos hacemos cien por ciento responsables, entonces también la cagamos, porque estamos poco en casa, porque estamos más ausentes en el día día.
Todas las mujeres trabajamos, y los hombres también; cada familia tiene sus propias dinámicas y no tenemos por qué dar explicaciones de cómo funcionamos; ¿quién te crees, conchatumadre? un sapo de mierda del Sename? ¿quién cresta te crees que eres, conchatumadre!? RESPECT THE PUSSY, CULIAO.
PD: este mensaje ha sido escrito sin distinción de género; tanto hombres como mujeres tienden al machismo de mierda en sus weás de preguntas; en chileno el neutro para la palabra “culiao” no existe, si quieren lo inventamos y le ponemos “RESPECT THE PUSSY, CULIAE” pero les juro que no suena tan bonito.
En la foto, tres comediantes de las que andan girando por el mundo y abandonando sus deberes de género; Ruffinelli: chilena, rubia de la izquierda, una hija; Vicky Minaj: rubia de la derecha, argentina, una hija y un hijo; Gloria Rodríguez: mexicana, la morena del centro, sin hijos porque no se le antoja. Fotografía de la incombustible fotógrafa ecuatoriana radicada en Chile, Paula Labra.