Filosofía de Cuneta, Relaciones

¿Ser mujer?

Siempre cuestiono mi ser mujer, fantaseo con la posibilidad de convertirme en hombre un rato, de cómo sería de haber nacido hombre. Pero la verdad, es que si me pongo seriamente a pensarlo, creo que debo estar agradecida de haber nacido “niñita mujer”, es muy probable que si nacía varón, no me habría cuestionado aquellas cosas que hoy son parte de mi propia definición de feminidad.

Las grandes preguntas del género que me hacen darme de cabezazos contra la pared en busca de respuestas… la relación con nuestro cuerpo, con nuestro sexo, con la idea de ser madres y con la maternidad misma. Mi lucha constante por la igualdad no habría existido, porque habría nacido “igual”.

La vida se nos hace más difícil que a ellos, pero nuestras victorias saben mejor, porque saben a triunfo inesperado, a trofeos escondidos. Si los hombres se embarazaran, el aborto no sería tema y la maternidad no sería una exclusividad de la cual estar socialmente obligada a agradecer.

Menstruar fue una canallada del universo, y aunque las pachamámicas me odien, quiero dejar en claro a los varones que no se trata de un puto ciclo lunar de encuentro con nuestra capacidad de engendrar, se trata de la peor y más cruel forma que encontró dios para compensar nuestra capacidad multiorgásmica, solo comparable a esa reacción zen de inmensa paz y tranquilidad universal que da a un macho el acto de rascarse una bola.