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Si, es cierto, me gustan las minas!

Las minas somos por naturaleza algo así como “odionas” entre nosotras, probablemente un instinto animal que hemos conservado para asegurarnos de sacar del camino a toda competencia que amenace nuestras posibilidades con los machos alfa de esta escueta manada; pero pese a eso y en mi intento siempre revolucionario de cambiar el mundo por otro mejor, yo no odio a las minas; las amo.

Si, es cierto que hay minas como el forro, weonas huecas, insensibles, codiciosas y malintencionadas; pero para qué nos vamos a quedar con las podridas? Yo siempre opto por quedarme con las otras; las inteligentes, las osadas, las arriesgadas, las que opinan, las que se visten bien y las que no tanto.

Puede ser que mi experiencia con mujeres sea distinta a la de la mayoría, tengo amigas fantabulosas, en las que se puede confiar, con las que puedes carretiar hasta la muerte una noche y armar un plan de conquista del universo al día siguiente; que están ahí para apoyarte y para tirarte un escupo en la cara cuando la cagas, porque para eso están las amigas; si quisiera alguien que sólo me halaga, para eso existen las vendedoras de ropa en las grandes tiendas.

Entonces es cuando me encuentro con esta rara sensación, muchas veces he escuchado que parece que soy del otro equipo, y la verdad es que no lo soy, y si lo fuera qué, sería la primera en contarlo y en buscar polola!!!

La verdad es que me gustan las minas, pero en otro contexto.

Claro, yo cometo la insensatez de ser demasiado directa, de alabar a las mujeres tanto física como intelectualmente sin tapujos. Si una mina es rica, soy la primera en darme vuelta a mirarla, la primera en decirle lo bien que le queda ese atuendo; si una mina me parece interesante en lo que opina, soy la primera en acercarme y darle mi teléfono; porque las minas son la raja y a mi eso no me amenaza, me empodera.

Mi experiencia con las mujeres en general, y con mis buenas amigas en particular, ha hecho que no ande por la vida buscando conspiraciones ni esperando puñaladas. Creo en la amistad entre mujeres, creo en la colaboración, creo en la buena onda y por supuesto que creo en el amor entre mujeres; aunque a mi, aún me siguen gustando los hombres, pero cuando salga del closet les aviso jajajajja

Así que niñas, si me acerco a ustedes a decirles que me caen bien, que nos juntemos y que me den su teléfono, no se hagan ilusiones, no les estoy pidiendo pololeo! es probable que las encuentre muy simpáticas o inteligentes o atractivas de una y otra forma; y quiera agregarlas a mi reducido pero groso círculo de amistades. Y usted caballero, vaya pensando con la otra cabeza y no se imagine siempre que se viene una porno española!!!!