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Taxonomía del Polvo, Capítulo 10: El Ambientalista

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En tiempos de Ley de Pesca, chao pescao, hidroaysenes, barrancones, pascua lama, balleneros japoneses desquiciados y tanta farándula verde dando vueltas, es posible que usted señorita se haya sentido atraída por estos jovenzuelos apasionados del oxígeno y entusiastas de lo orgánico, pero déjeme contarle un par de detalles:

¿Cómo te engatusa? Engatusan lindo, porque engrupen poco. A esto me refiero con que sus targets suelen ser otras ralladas por lo ambiental, por lo que solo les basta con hablar del tema y engrupirse ellos mismos para que las pánfilas se les enamoren ahora ya.  Si te hace un huerto en un departamento, en la repisa de la cocina, al lado del confort en el baño; ahí ya entramos en jotismo básico. El lolo le habla de una pelota que reemplaza al detergente, pero sigue lavando su ropa en su máquina y con Soft. Usa bolsa de género para sus compras y prefiere productos locales elaborados con tecnología oriental. Cuando se emborracha o emociona suele hablar de las energías, destacando la buena energía que hay entre quienes lo rodean. Esa es una treta rasca, pero a los weones les sigue funcionando perfecto.

¿Cómo identificarlo? Los ambientalistas tienen una huerta en su ombligo. Suelen hablar de la rúcula, la chalota, la berenjena, como si fueran filetes. Pelean por el uso de la leña certificada sobre una 4×4. Si usa bici es sólo porque vive en grandes ciudades colaborando con la concentración urbana que genera más contaminación. Sean o no vegetarianos, siempre hablarán bien de las hamburguesas de lentejas con soya.

Dos de cada tres ambientalistas tiene un atrapa sueños en su pieza y eso puede ser profundamente mata pasiones. A ratos se confunde con el Místico, pero te juro que el ambientalista lee más, o al menos ve más documentales. El ecologista ama más que nadie los fondos de pantalla de Windows XP, por eso pasa el día frente al compu haciendo justicia pidiendo que no se venda el país, por lo que te recomendamos usar el twittbon de la campaña verde de turno, de lo contrario estás out, galla.

La bio en Twitter de un ambientalista es clave: “Amante de la vida. Luchador de lo justo”, “Por los hijos de mis hijos”, “Por un mundo mejor”. Si no supieras que es hombre, pensarías que es candidata a Miss Universo y la foto del avatar, si no tiene un 74% de paisaje, no sirve.

¿Cómo tiran? Es súper difícil captar su atención. Cuando no están discutiendo con un ecologista pasional, los ambientalistas de criterio se encuentran abrazando un árbol y teniendo una erección vegetal. Como todo apasionado, es rico tirando, tiene esa brutalidad propia del que se saca la ropa fuera de La Moneda para protestar; esa brutalidad propia del que anda por la vida enojado (porque para ser ambientalista hay que saber andar ofuscado), el planeta es muy grande para poder vivir en paz. Pero eso les pone su encanto, les permite saber apretar y eso se agradece.

Contraindicaciones: Para ellos, hasta los hijos tienen que ser sustentables y orgánicos. Igual que la comida y ojalá la ropa. Y si andas de suerte te tocará uno tan pero tan sustentable, que te sugerirá probar las toallas higiénicas reutilizables.

En ese preciso momento, es cuando debes huir.