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Taxonomía del Polvo. Capítulo 11: El Metalero Noventero

Ay! El metalero noventero es de mis taxonomías favoritas de la vida, me crié en un cardumen de chiquillos con poleras negras, pasé mi adolescencia carreteando en la Radio Día y Noche, la única radio metalera en la entonces emergente capital regional de La Araucanía. Ellos lavaron mi cerebro a muy temprana edad y son los virtuosos responsables de que hoy siga escuchando Black Sabbath y recuerde a The New Kids on the Block sólo como parte del anecdotario preadolescente; y de que me sepa los nombres de los invitados que llevan a That Metal Show.

Pelao, Sangucheti, Carlos H, Pancho, Flaco, Mauro, les doy las gracias de todo corazón por el favor concedido de su profunda amistad metalera, y por haberme presentado a algunos de los especímenes que describimos a continuación. A ellos les sumamos un par de DJs de radio que fui conociendo en el camino y mucho ñoño computín con las mismas características  de oído musical; material tengo, pese a no tener poleras de Slayer, algo de estos weones cacho. Mis mejores amigos de la vida, pero nunca mis mejores amantes.

metaleros02¿Cómo identificarlo? Negro perro, mucho negro. Más negro que el perro de Led Zeppelin. De preferencia pantalón ajustado, si es muy fanático llevará pitillos. Sí weona, pitillos, de esos mismos que usay tú! Que ahora los compra en la tienda de retail en oferta, pero que en los noventas le pedía a la mamá, la abuelita o la tía que se los “arreglara”, porque los pantalones anchos o bolsudos son de raperos y esa weá es inaceptable.  Y la chasca, la chasca es sagrada y ese weón se la cuida con más productos que voh, weona. El pelo del metalero es más importante que el de Sansón; no se lava con cualquier shampoo y se mantiene en lo posible de su color natural, cosa que agradecemos en los bestiales latinos, porque a los gringos les dio la weá por hacerse visos rucios, y esa weá sí que es matapasiones.

Poleras negras con monstruitos, mucha referencia vikinga y tipografías con flechas y hachas, harta bisutería de índole religiosa y por supuesto mucho cuero, colindando con el fetiche sadomasoquista, pero mezclado con toda la mezclilla que Cheldiz fue capaz de entregar! Ahora, si tienes mucha suerte, te encontrarán con uno mega engrupido que se ponía chaquetas con flecos en la espalda y brazos. Pero de esos habían pocos, uno de ellos solía ir a pasar sus cañas de carrete flaite a mi casa y pedir café por teléfono antes de tocar la puerta.

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Hoy, más de 20 años después, ese weón ya no puede andar de pitillos porque el culo ya no le cabe con tanta parrillada y cerveza, pelito corto, porque ya se le cayó la mitad y la pega de 9 a 7 no lo deja andar en esa pinta, pero el fin de semana se pone las poleras recién compradas con su sueldo de empleado frustrado, porque ese weón nunca logró vivir de la música. Está casado y tiene hijos, y los lleva feliz a los conciertos de Maiden, les compra poleras de AC/DC y les cuenta historias embelesadas  de la vida licenciosa de los weones de Helloween (a propósito de la moda de los visos, y no me digan que no).

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este es más lindo que el sol, yo me casaría.

¿Cómo te engatusa? El metalero no tiene la míshtica del guitarrero cebolla de fogata veraniega, ni la onda del rockero-tradicional-mijito-rico-chico-malo, porque el metalero es algo así como el ñoño empoderado con chaqueta de cuero. Un tanto torpe con el cuerpo, acostumbrado al cabeceo desquiciado y por lo general un weón antisocial en materia de minas. Pero estos weones son buenos, tienen pinta de querer matar a todo el vecindario a guitarrazos en la cabeza, o de eliminar la plaga de roedores masticando sus cabezas; pero no son más que Ricardo Montaner con amplificadores, bramidos guturales y tonos agudos de tal magnitud, que alguna vez me pregunté si para ser vocalista de metal era necesario transformarse en eunuco, si no me cree, es cosa de escuchar las letras de Rata Blanca y morir de amor en dos minutos. Ajajajajaja. No, pero en serio, estos weones entran por ahí, se engrupen con la movida de los caballeros medievales o las osadías celtas de ceremoniales y señales; y basan sus gestas amorosas en historias épicas para conquistar princesas. Y a la que no se la hayan tratado de engrupir con la leyenda del hada y el mago, es porque nunca la amó un metalero que se precie.

¿Cómo tiran? Si tenías la mansa suerte y te tocaba un metalero intelectual, te salía el fan de Dream Theater que no le llevaba monstruitos ni pitillos, ni letras celtas; porque claro, esos weones eran más sobrios y les gustaba tirar con contenido; esos eran el premio mayor, la furia del rock en formato pensante. Pero los demás se dividen en no más de 2 categorías: el metalero mino y el metalero feo. Ajajajajaja

estos me gustaron

estos me gustaron

El metalero mino era ese que se parecía a Phil Anselmo, voz principal de Pantera, o que se iba en volá nórdica y te hacía pensar que te estabas tirando a los weones de alguna banda sueca y muy enojados. Porque estos weones están enojados, siempre enojados, el metalero nunca sonríe, y esa weá calienta, al tirar con rabia como que le day con más ganas.

El metalero feo en cambio, al parecer suple sus rollos de autoestima siendo el chascón espinilludo malulo, esos escuchan a Megadeth, ven sus videos y dicen: “si estos culiaos se tira minas, yo también puedo”, ajajajaja es que el trasher es una subcultura tan compleja y maravilosa! y esos weones por lo general arman sus propias bandas como el último recurso para no morir vírgenes. Y lo mejor de todo, es que les resulta! Si no pregúntenle a weones feos, alcohólico y drogadictos como Lemmy Kilmister, que dicho sea de paso, con esas patillas y bigotes, yo también le daría la violenta pasá! Ahora, si ya necesitan un modelo a seguir de weones feos que afilan pese a serlo, podríamos contar la historia de los weones de Testament, que a mi gusto, deberían andar dando charlas motivacionales en los colegios. Si, se puede.

Contraindicaciones: el metalero suele ser buen cabro, pero eso en la mayoría de los casos es tendiente al mamonazo, entonces te provocan algo así como efecto paradoja, te vay a enfrentar con una pantera furiosa y finalmente terminay culiando con un gato angora. Entonces si lo que usted busca es la pasión desenfrenada y la intensidad del orgasmo múltiple sin compromiso, mejor cambie de conciertos. El metalero es como un huevo de chocolate de Pascua, lo apretai un poquito y se quiebra. Lea las letras de sus canciones de amor, esos culiaos sufren y voh podís convertirte fácilmente en su verdugo.