Sexo, Taxonomía del Polvo

Taxonomía del Polvo, Capítulo 9: El polvo de la indulgencia

fabriciovasconcellos

Ya hemos definido que tenemos el ideal de polvo con contenido, de tirar con el perfecto, ese con que mezclas el terrenal deseo carnal con el divino vinculo intelectual, pero seamos honestas, hay días en que nos merecemos un polvo indulgente; ese polvo que se lleva a cabo solo por el gusto de hacerlo, porque el contendor te es lisa y llanamente físicamente atractivo y te genera una producción de feromonas fuera de serie. El weón no es tu hombre ideal para la vida, pero el weón te calienta.

 

Si, claro, la mayor parte del tiempo nos queremos afilar al perfecto, pero una buena parte del tiempo nos basta con el rico. Nos deja de importar si da el ancho como para ser el futuro padre de nuestros hijos, o si somos capaces de entablar una conversación sobre la eterna e insoportable levedad del ser; y sientes que basta con sentirlo entre las manos, o mejor aun, entre las piernas.

 

Ese polvo de indulgencia con quien probablemente jamas sería material para una relación estable, pero que funciona perfecto para satisfacer el hambre de una carne de buen corte; porque no todo en la vida puede ser el largo plazo o la perfecta compatibilidad; también queremos darnos permiso para comernos un dulce, porque está claro que no nos alimentamos de dulces, pero nos premiamos con ellos cuando corresponde.

 

Buscarnos un Fabricio Vasconcellos para alimentar la bestia que llevamos dentro, de vez en cuando. A puerta cerrada. Entre cuatro paredes, sin que nadie tenga que enterarse, y con el espejo como único testigo. Tírate un mino sin culpa, pero no te malacostumbres.