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¿Te lo violas un ratito o le llevas el desayuno el domingo en la mañana?

Vamos a partir haciendo una confesión: estaba viendo 40 o 20 de Canal 13 cuando reparé en que debía escribir esta columna, porque hay hombres que son para violárselos un ratito y hay otros, que son para llevarles el desayuno el domingo en la mañana.

Dejando esa premisa establecida, entramos entonces en materia.

Viendo a Uri Uri, el soltero pascuense malcriado del reality, sólo se puede venir una cosa a nuestra cabeza; quitarle las mañas y la cara de amurrado a punta de hocicazos. Y digo hocicazos, porque no serían besos, no hay aquí romance alguno, no hay aquí una historia rosada; si no el más simple y puro sentimiento de hacerlo callar, pero a mi manera.

Porque el Uri es el mimado de la cuadra, el ególatra del pueblo que sabe que lo miramos y se nos caen los calzones, que se saca la polera y se nos derriten los ojos; que lo escuchamos reclamando el día entero y queremos darle un correctivo, un correctivo de los güenos. Entonces pensamos en que sería bueno mantenerlo en silencio con la boca llena y las manos ocupadas, el Uri es de esos hombres que nos sacan el Asmodeo que llevamos dentro y al que felices nos violaríamos un ratito, y dos ratitos; pero del que sabemos jamás podríamos ser pareja porque habría riesgo de homicidio.

Y es que pese a lo que se ha estipulado a lo largo de la literatura sexual femenina, las mujeres si tenemos la capacidad de tener sexo rico, estimulante y feroz sin tener la necesidad de amar ni de querer una relación a largo plazo, y nos gusta.

Así como también, tenemos la capacidad de ver en un hombre en pocos minutos, si es o no es “the one”, y ahí es donde entra en escena Bernardo. Bernardo es uno de los cuarentones del programa televisivo, un argentino, que pese a serlo, es sobrio, habla poco, habla profundo y hace las movidas correctas. Si, es posible que esté un poco enamorada de Bernardo, es más; creo que a Bernardo le llevaría el desayuno a la cama todos los domingos y le leería el diario; le haría el aseo del wáter y le hornearía un queque con esencia de almendras.

Y no es que Bernardo no me produzca la maldad, violencia y lascivia que me provoca el pendejo malhumorado del Uri, pero a Bernardo hasta le haría cariño en el pelo al terminar; le secaría el sudor de la frente y le prestaría mi lado de la cama; incluso creo que hasta llegaría a prestarle el control remoto, y para los que me conocen, eso es demasiado pedir.

¿Qué es lo que me hace querer violar al Uri y a la vez querer que Bernardo sea el padre de mis hijos? No lo se, pero hasta se lo presentaría a mi mamá…. Con la firme convicción de que hasta podríamos tener que competir por su amor.

Quiero teorías acerca de querer para violar o para desayunar los domingos!!!! Deja tu comentario y podrás ganar sets de productos de Lifestyles, y no olvides darle “me gusta” a este blog de servicio social en el “Carelibro” para validar tu participación!. Plazo hasta el lunes 04 de julio para comentar y participar.