Mi experiencia

Todo trabajo es digno. Si oye!

Dicen que toda pega es digna y que el trabajo dignifica, quisiera discrepar.

Comencé a trabajar temprano, cuando estaba en el colegio. Unas pegas más honorables que otras, pero sin duda, también algunas que quisiera olvidar. Pero claro, como me gustaba veranear sin pedirle plata a nadie, y siempre quise tener independencia económica para no tener que comprar hasta las toallas higiénicas con plata de mis padres; tuve algunas experiencias de las que hoy me rio, pero no siempre me causaron tanta gracia:

Matona de fiesta infantil: entre las muchas cosas que me arrepiento en la vida, es de haber trabajado como animadora de fiestas infantiles. Con mi buena amiga, nos disfrazábamos de gatas y quedábamos a cargo de esas jaurías de niños hiperazucarados, donde nunca falta el pendejo indeseable dispuesto a boicotear la alegría del resto. Cómo nunca he tenido mucha paciencia, mientras mi buena amiga entretenía a la pendejada en la fiesta, yo tomaba al buscapleitos de turno y me lo llevaba de una oreja al baño, donde lo amenazaba con las penas del infierno si nos aguaba las diversiones. No me enorgullece contarlo, pero era justo y necesario. Me disculpo desde ya con los padres de esos pendejos molestosos, pero bien saben ellos, lo insoportables que pueden llegar a ser sus hijos.

Depilada hasta el píloro: cuando tenía yo algo así como 17 o 18 años, trabajé vendiendo electrónica menor en una “gran tienda”; uno de los productos estrella en época navideña, eran las maquinitas depiladoras; cientos de viejos de mierda compraban a sus peludas mujeres, estos aparatitos; pero es no sería nada, lo insólito es que estos viejos infames, no hallaban nada mejor que pedirme que probáramos que la weá no duele, depilándome el brazo! Habrase visto los weones pencas, y yo bien gila de nunca haber alegado, se rajaron porque me pillaron joven y pelotuda, menos mal, ya se me quitaron ambas características.

Compra weona, compra: en la misma “gran tienda”, llegaban viejas engrupidas por sus hijos con que necesitaban la mejor cámara de video del mercado para grabar sus cagadas de videos caseros y de la cabra shica soplando las velitas pa su cumpleaños; y las viejas engrupidas, estaban dispuestas a endeudarse por 60 meses para comprarle las joyitas audiovisuales a sus pelotudos hijos. Perdí harta comisión en mi desenfrenada campaña por hacer que estas mujeres no se gastaran la vida en los juguetitos y compraran aquellos que sus acotados presupuestos les permitía pagar. Muchos adolescentes malcriados deben haberme odiado en varias navidades consecutivas.

El Ránking más mula de la Historia: cuando comencé en la tele, fue en TV regional y llegué de traductora de una entrevista, porque claro, la rucia, es bilingüe. Al director le gustó lo que hice y me invitó a participar de forma estable y no se le ocurrió nada mejor que asignarme el ránking musical!!!! Me cago, me tenían anunciando con suma energía canciones de Chayanne, Luis Miguel, figuras de one hit wonders gringas y otras hierbas deplorables; que según el director, eran enviados por la disquera EMI, pero que hasta el día de hoy, yo creo que la cagá de ránking la armaba él al ojímetro con su pésimo gusto musical.

DJ Illya: en los albores de un año 2000 que prometía mucha tecnología y autos voladores; Temuco recibía el nuevo milenio con DJ Illya en las perillas; si weón, además de todo, fui disk jockey. Por qué? No tengo idea, el dueño de la discotec de moda me dijo: te tinca pinchar discos pal año nuevo? Yo respondí: obvio, pero no se poner música. Ajajajaja me hizo 3 sesiones intensivas de mezclas y sería! La Ruffinelli ya pinchaba discos ajajajaj me pasé, pero puta que nos reímos. Y bueno, la gente bailó, eso era lo importante o no?

Los copetes de la abstemia: como yo no tomo, soy la bar tender ideal, sobrevivo la noche entera lúcida, no hago cagar el stock con lo que tomo escondidas tras la barra y soy capaz de contar la historia al día siguiente. Esto lo descubrió el mismo iluminado que me hizo DJ, y estuve como 2 años trabajando tras una barra, mientras estudiaba, era buena pega y carreteaba gratis. Claro, yo servía la misma medida de pisco a las 11pm que a las 5am, mientras mis compañeritos a esa hora ya ni le apuntaban al vaso. Y claro, tenía permiso para tomar todo el jugo de naranja que quisiera, el dueño del bar era un visionario! Además se ponía con techo y comida en el balneario, y cuando una es estudiante de carrera humanista y cacha que la vida va para paupérrima, una aprovecha esos momentos de suma abundancia.

Despachando con las patas en el agua: durante los mismos veranos que pechaba comida y techo en el barsucho, me dedicaba a ser corresponsal de “la que suena fuerte” para todo Chile; como también trabajaba en el canal de cable, me llegaban todos los datos de tocatas, teatro, panoramas y eventos; con lo que además le contaba a todos los veraneantes de la franja nacional lo que pasaba en el sur del mundo; y como si fuera poco, transmitía con mi primer celular (casi de palo) desde dentro del lago Calafquén, y le sacaba pica chapotenado al aire a Sergio Lagos, Pato Cuevas, la Blanca Lewin y Chico Jano; mientras ellos me conversaban cagados de calor desde el locutorio de la entonces maravillosa, Rock & Pop… puta la weá, en lo que se transformó… éramos tan felices en ese entonces….

La Tía Carlina sureña: y claro, no podía no estar presente en este cómputo, mi pasada como Tía Carlina, tal cual, de cabrona local. Porque los primeros y exitosos martes femeninos de La Araucanía indómita, tuvieron entre sus filas a su humilde servidora ajajajaja mi gran amigo Christian (cuyo apellido no revelaré) tuvo la brillante idea de que hiciéramos hervir los martes temucanos, y quién estaba a cargo de los vedettos? Tu madre!!!!! Pero si de algo me arrepiento, es de haber sido tan profesional, todas mis amigas se comieron y repasaron a todos los vedettos que traíamos de Concepción, y yo la muy gila solo me remití a aplicarles la vaselina líquida antes de salir al show… porque era tradición familiar, que la vaselina la aplica la jefa. Juventud, divino tesoro…

 

No me referiré a mi colaboración en las giras al sur de los Chancho en Piedra, a las animaciones de la Teletón local y las giras por 5 años, ni a la producción de las semanas mechonas de universidades, o a la producción de shows de Los Tetas, La Rue Morgue, Lucybell, Tiro de Gracia o Gondwana, hasta que mi hija crezca un poco y esté en condiciones de reírse junto conmigo de tanta chambonada junta, se viene la segunda parte, en unos 5 años más… quédense atentos!!!