sociedad

a triunfar también se aprende

Vivimos en una sociedad que no confía en las capacidades de nadie, cuando alguien aparece con una idea nueva y revolucionaria todos están esperando expectantes el momento en que ese ser humano asuma que eso no funcionará; cuando abandonas lo cómodo y predecible para lanzarte a la vida con lo que realmente quieres hacer, el entorno siempre te hace creer que tarde o temprano volverás al rebaño y se pelearán el cetro de ser el primero en decir “te lo dije”.

El fracaso como premonición de la existencia; el miedo como testigo de cada respiro.

Todos te enseñan a ser siempre un buen perdedor; muy pocos te enseñan a ser buen ganador. La vida entera educando niños para que cuando otro chico meta un gol, ese niño no monte en cólera, que sea capaz de superar su frustración y alegrarse por el chico goleador; que todo pasa por algo, que hay que ser feliz con lo que te toca… ¿Pero a cuántos nos enseñaron a ser buenos ganadores? ¿A cuántos se nos incentivó a ser sujetos de triunfo?

No te extrañe que muchos artistas que adquieren un poco de fama, notoriedad, plata y exposición se transformen en unos seres desconocidos para su círculo cercano, pelotudos, encumbrados en su ego y finalmente terminen perdiendo su plata, su gente y sus beneficios; porque nadie los educó jamás para el éxito. Te enseñan a ahorrar plata para tiempos de vacas flacas, te enseñan a conformarte con lo que hay porque otras gentes están peor, y nadie te empodera para ese día en que tu carrera explota, para ese momento cúspide en que eres el que la lleva; nadie te enseña a administrar el éxito.

El éxito es repentino, no te das cuenta y ya está ahí, cuando ya te abrazó, cuando ya te tiene en un pináculo del que es muy difícil bajar para enfriar la cabeza y tomar decisiones sensatas; el éxito es como una terapia de shock que te agarra a cachetadas mientras te lanza un balde de agua fría en el corazón, y si no estás preparado para triunfar, ese éxito te vomitará en la cara, tarde o temprano.

Una sociedad que apaña a sus ciudadanos debe acompañarlos en cada dificultad, pero también debe ser la cuña para el éxito; ¡si hasta la palabra triunfo nos da pudor! si decir que te está yendo bien debes hacerlo en voz bajita porque nadie quiere escuchar que hay alguien feliz y sin problemas, porque todos quieren decir “siempre hay otro más cagao que uno”.

Manejar tu propio éxito es parte del proceso de una maduración completa, piensa en qué vas a hacer cuando triunfes y deja de inventar planes A, B y C para cuando todo salga mal; porque un día de estos todo va a salir bien, y no solo no vas a saber qué hacer, sino que además te vas a ir a la misma mierda sin siquiera darte cuenta.