LUN

Yo le creo al Johnny

abrazoherrera
¿De qué abrazo de Maipú me hablan? Futbolísticamente hablando, el
abrazo de Ñuñoa es una mejor anécdota, porque lo de Herrera y Bravo en
el Nacional luego de Chile-Uruguay, da para sacar el tejido y tomarse
un mate.

Mi querido Herrera, quien ha sido víctima del permanente bullying en
redes sociales por sus poco discretas curaderas con consecuencias
nefastas, pero quien también ha recibido los más profundos queques y
cargadas de la Bip por parte de la hinchada y los comentaristas
peloteros, como el “mejor arquero de Chile”; se abrazó con el nuevo
niño preferido, porque Bravo le ha hecho honor a la sureña expresión
que dice: “de atrás pica el indio”.

Herrera se quejaba que en la selección del guatón parrillero, solo
entraban sus amigos y quienes ponían la casa pa´l asado; y que como él
no era “amigui”, pues no lo llamaban. Y se sobó las manos con la
entrada de Sampaoli; pero la cuestión no fue tan obvia, Bravo se ha
lucido desde su vereda humilde, y ya nadie se pregunta quién debiera
ser el titular.

Las malas lenguas dicen, que el abrazo de Ñuñoa fue frío, forzado, y
solo un gesto de buena crianza. Yo me atrevería a decir desde mi más
ingenua rubiedad, que Herrera ha demostrado con creces ser incapaz de
actuar distinto a como piensa, el arrebato poco diplomático ha sido su
sello desde siempre. Me atrevería a pensar que lo abrazó de verdad. La
endorfina del triunfo, probablemente ayudó; quisiera creer que eso
habla de buena onda en el equipo. Quisiera creer que damos el ancho.

 

**Columna publicada en Diario Las Últimas Noticias LUN, el 28 de marzo de 2013. Esta es la versión sin editar.